Tuesday, March 20, 2007

Chez Puzsta III

La colocación de las mesas se había convertido en un ritual. Música de fondo, clásica. Mantel, cubiertos, vasos, servilletas, velas. Mantel, cubiertos, vasos, servilletas, velas. Mantel, cubiertos, vasos, servilletas, velas. Mantel, cubiertos, vasos, servilletas, velas. Listas las cuatro mesas. Se movía de una a otra con la agilidad de un felino, esquivando los obstáculos sin necesidad de posar la vista en ellos. Estaba a punto de cumplir sesenta y cuatro años. En el mostrador del fondo, junto a una balanza antigua que hace tiempo había dejado de funcionar, apilaba decenas de libros y revistas, los que no le habían cabido en las cajas de cartón, que protegía del polvo con telas rojas. Era incapaz de deshacerse de ellas. Una puerta vieja daba a las entrañas del restaurante. Dentro, más cajas, que ya llegaban hasta el techo. Eran tantas y estaban allí desde hacía tanto tiempo que se había olvidado de su contenido. Miles de frases, millones de letras llenaban aquellos rectángulos marrones. Autores famosos, escritores desconocidos e incluso algún que otro borrador suyo. En aquella trastienda, la luz siempre estaba apagada. Era la única forma que se le ocurría al señor Puszta de no ver su fracaso.

Continuará...

1 comment:

Vasco Simões said...

Continuará e veremos o que acontece a esta personagem muito interessante e caracteristica que é este Puzsta. Parece que crias com cada vez mais facilidade os cenários e as personagens (faceis de visualizar) que ganham vida própria.
Continua a escrever e um dia já sabes...estamos a dar a nossa volta ao mundo para promover os teus best-sellers e a jantar com os escritores mais interessantes e laureados.
Jitos

Love