<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971</id><updated>2012-02-16T12:49:48.998-08:00</updated><title type='text'>El diario de María Iberia</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>46</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-2663397708446603651</id><published>2008-12-21T01:28:00.000-08:00</published><updated>2008-12-21T02:09:26.752-08:00</updated><title type='text'>Pensamiento del día: El destino siempre da una tercera oportunidad</title><content type='html'>Un día te levantas más tarde de lo habitual. Te has quedado dormida. Haces todo lo posible por coger el autobús de siempre, para no llegar tarde al trabajo. Te tropiezas con tus propios pies mientras intentas encontrar la camisa, los pendientes, los zapatos -los de tacón no, porque hoy tendrás que correr-. Y después de todo, cuando llegas a la parada, el autobús ya se está marchando y a pesar de los gestos exagerados él no te espera. Te maldices, te sientes derrotada. Después de todo el esfuerzo. Y encima estás sudando y pegajosa. A pesar del frío que hace en esta ciudad en invierno.Tú y tu obsesión por el tiempo. Y todo para acabar perdiendo el autobús...&lt;br /&gt;Así que mientras esperas el siguiente , sacas el móvil del bolso y le envías un sms a tu marido. Necesitas compartir con él tu mala suerte. Pero él no te contesta. Está en una reunión. Eso es lo que te dirá después, aunque sea mentira y tú no lo sepas o no lo quieras saber. En realidad él todavía no ha salido de la cama. Mientras tú corrías por la casa él pedía al servicio de habitaciones desayuno para dos. A ti te rugen las tripas. Ni siquiera te ha dado tiempo a tomarte el café aguado al que te has acostumbrado después de todo este tiempo. Es lo único que desayuna él. Y tú, por adaptarte, también has terminado haciéndolo. Ya comerás algo en el trabajo a media mañana, te dices siempre.&lt;br /&gt;Pero tu marido no ha bebido café esta mañana y tampoco está en una reunión. Y tú ni siquiera sabes que le gusta desayunar tranquilamente en la cama, con zumo de naranja natural, tostadas y mermelada de frambuesa. Para hacer algo así contigo él nunca ha tenido tiempo. Incluso los domingos madrugaba para leer la prensa. Y tú siempre lo has comprendido y apoyado e incluso terminaste por habituarte a desayunar apenas un café solo.&lt;br /&gt;Por fin llega el siguiente autobús. Te subes asqueada, con el móvil todavía de la mano, cómo te cuesta resignarte al hecho de que él no va a contestar. El trabajo, cariño, te dirá después. Es un hombre de rutinas. Dijo que llamaría a las seis. A esa hora, a la rubia que come tostadas y zumo de naranja con él, le dirá que tiene una llamada importante que hace. Trabajo, también. Pero ella sabe. La alianza que no lleva le ha dejado una marca en el dedo. Aún así, disimula, y se baja un rato al spa.&lt;br /&gt;Y a las seis, cuando ya estás a punto de regresar a casa, a ti ya no te apetece contarle tu peripecia matinal. Así que la conversación se resume a los cinco minutos habituales. De todas formas, él tampoco tiene mucho tiempo, va a entrar a otra reunión. Sientes pena por él y por lo mucho que trabaja para pagar la casa en la que vivís y el coche que tenéis, porque con tu sueldo no daría ni para una cuarta parte de aquello. Y por eso te culpas cuando te entra ese sentimiento tonto y te da por pensar que, después de todo, no eres feliz. Sois como la pareja que aparece en los marcos que venden y que todo el mundo quita para poner las fotos de verdad...&lt;br /&gt;Y de repente todo encaja. Todas las piezas que componen el cosmos se reorganizan  ofreciéndote una nueva realidad. Pero la idea todavía no se ha formado dentro de ti. No es fácil entender los mensajes que lanza el universo.&lt;br /&gt;Pero tú, sin saber del todo por qué, te has pasado la noche en blanco, dándote cuenta, por fin, en lo mucho que has cedido en esta relación. A fin de cuentas, ¿qué queda de ti? Ocho años de cafés aguados y llamadas programadas de cinco minutos. Besos apagados, huecos, la ausencia de un verdadero amor que tú has compensado con el mucho amor que tú tenías para darle... ¿Pero te ha merecido la pena? Ni siquiera un hijo te quiso dar. Ya tiene el de su anterior relación. Pero tú, con tus 33 años, todavía sientes la necesidad de ser madre. ¿También a eso estás dispuesta a renunciar? La pregunta te impide dormir...&lt;br /&gt;Así que cuando suena el despertador vuelves a quedarte dormida. Y por más que otra vez salgas de la cama de un salto, cuando estás a punto de comenzar a correr, esta vez te paras y te dices: ¿para qué? Si de todas formas ya lo voy a perder... Es la primera vez en muchos años que desayunas sentada, un vaso de leche con azúcar y dos tostadas con mantequilla porque en casa no teneis mermelada. Pero aún así, te saben tan bien... Y después te vistes, y te pones tus zapatos de tacón, porque no vas a correr ni vas a llegar sudada y pegajosa a la parada del autobús.&lt;br /&gt;Son las cosas del destino cuando no se captan las indirectas a la primera. Porque esta vez sí te fijas en el chico que se sienta a tu lado, el mismo que ayer te preguntó la hora. Y tú respondiste sin mirarlo, pendiente de recibir un sms en el móvil. Y hoy, como no usas reloj, también tienes que sacar el móvil para responder. Y esta vez sí tienes un mensaje de tu marido. Pero no te paras a leerlo. Con la mejor de tus sonrisas te giras hacia el chico y le dices que son casi las diez y que hoy, por segunda vez, te has quedado dormida. Él se ríe y tú te ríes con él. Y por primera vez en mucho tiempo te sientes completamente bien. Como si los fantasmas hubieran desaparecido. Y él, sin tú saberlo, al ver la sonrisa que ilumina tu cara, está dando gracias a todos los dioses de todas las religiones del planeta. Porque ayer se enamoró de ti y aunque todavía tardará algún tiempo en decírtelo, el destino le ha ofrecido esta segunda oportunidad para atreverse, al menos, a volver a preguntarte la hora.&lt;br /&gt;Por cierto, en el sms tu marido te dice que llegará antes de lo previsto porque le han cancelado la última reunión. Traducido a la realidad significa que la rubia de ayer le ha cambiado por un chico mucho más joven que conoció en el spa... y que por cierto, no tiene marca de alianza en el dedo. Pero a ti se te ha olvidado ver el mensaje mientras charlabas animadamente con tu compañero de viaje, diciéndote para tus adentros lo atractivo que te parece. Y él, cuando estás a punto de bajarte del bus, se lanza a pedirte tu número de teléfono. Dudas, pero solo tienes un instante para pensar. Y no piensas. Y se lo das. Y el te llama un minuto después, mientras estás entrando por la puerta del trabajo. Y te pide que te tomes una cerveza con él al terminar la jornada. Y tú, sin saber por qué, o sabiéndolo ya pero sin querer admitirlo, le dices que sí. Dónde ha quedado ya el sms de tu marido... Que cuando llega a casa, otra vez con la alianza en su dedo, comprueba sorprendido que tú no estás, como siempre, con la cena preparada, esperándolo...&lt;br /&gt;Pero tú, como eres una persona íntegra, más íntegra al menos que tu marido, mientras tomas cervezas con el chico atractivo del autobús, le cuentas que eres una mujer casada. Teneis la misma edad, pero él dice que todavía no ha encontrado la mujer de su vida... hasta ayer. Pero estas dos últimas palabras las dice en silencio. Y tú hubieras dado todo por escucharlas... Aún así, te despides de él a la hora adecuada y regresas a casa, no sin antes prometerle que os volvereis a ver, aunque sea para charlar.&lt;br /&gt;El destino puede ser poco explícito las dos primeras veces, pero es mucho más claro a la tercera.&lt;br /&gt;Así que después de otra noche en blanco, esta vez por los ronquidos de tu marido que no huele a reuniones, sino a zumo de naranja y sábanas de hotel, cuando suena el despertador, eres tú la que decides quedarte un rato más en la cama, lo suficiente para perder el autobús y coger el siguiente. Hoy te arreglas con más esmero de lo habitual. Y cuando llegas a la parada, con una sonrisa que ilumina toda tu cara, el mundo se te cae a los pies porque él no está. Así que durante los 15 minutos que dura el trayecto hasta tu trabajo no puedes dejar de sentirte ridícula y estúpida por haberte arreglado por un chico al que apenas conoces y además siendo una mujer casada... Y te alegras, en el último momento, de que él no estuviera hoy en el autobús. Hasta que llegas a tu parada y allí está él. Esperándote, con un ramo de flores en las manos.&lt;br /&gt;No contaba con que perdieses el autobús por tercera vez, así que fue él quien decidió madrugar. Te echas a reir y le cuentas que no te has quedado dormida, sino que has elegido el bus siguiente para volver a estar con él. Sobran el resto de las palabras. Es mucho más de lo que tu marido ha hecho en los últimos ocho años...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-2663397708446603651?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/2663397708446603651/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=2663397708446603651' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/2663397708446603651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/2663397708446603651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2008/12/pensamiento-del-da-el-destino-siempre.html' title='Pensamiento del día: El destino siempre da una tercera oportunidad'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-6674419929131004352</id><published>2008-12-06T07:07:00.000-08:00</published><updated>2008-12-13T12:08:01.019-08:00</updated><title type='text'>25 cosas que me hacen feliz -actualizada-</title><content type='html'>Comerme un helado de vainilla&lt;br /&gt;Que me regalen una flor&lt;br /&gt;Intentar escaparme mientras me haces cosquillas&lt;br /&gt;Tu mirada traviesa&lt;br /&gt;Su cuerpo peludo y eléctrico&lt;br /&gt;Que me quieran&lt;br /&gt;Que me mimes&lt;br /&gt;Que me comprendan&lt;br /&gt;Viajar sin maletas&lt;br /&gt;Llorar al final de una buena película&lt;br /&gt;Leer la nota que me dejaste al acostarte&lt;br /&gt;Ganar sin hacer trampas&lt;br /&gt;Recibir una llamada de un ser querido&lt;br /&gt;Reir a carcajadas&lt;br /&gt;Que me sorprendas con detalles pequeños&lt;br /&gt;Despertar con un rayo de sol&lt;br /&gt;Emocionarme al final de un libro&lt;br /&gt;Que no me duela nada&lt;br /&gt;Contar contigo&lt;br /&gt;Echarme sobre tu pecho y sentirme en casa&lt;br /&gt;Que no haya rabia&lt;br /&gt;Soñar despierta y no hacerlo dormida&lt;br /&gt;Un ataque de cariño&lt;br /&gt;Un té al calor del fuego&lt;br /&gt;Escribir…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-6674419929131004352?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/6674419929131004352/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=6674419929131004352' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/6674419929131004352'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/6674419929131004352'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2008/12/25-cosas-que-me-hacen-feliz-actualizada.html' title='25 cosas que me hacen feliz -actualizada-'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-8712375573876124524</id><published>2007-07-13T02:53:00.000-07:00</published><updated>2007-07-13T02:55:07.881-07:00</updated><title type='text'>El medio limón</title><content type='html'>Si en la vida no encuentras a tu media naranja y en lugar de eso encuentras un medio limón, no te asustes. Ponle azúcar y disfruta de la vida que nunca es de color de rosa pero, ¿quién ha dicho que no pueda parecerlo?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-8712375573876124524?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/8712375573876124524/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=8712375573876124524' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/8712375573876124524'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/8712375573876124524'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2007/07/el-medio-limn.html' title='El medio limón'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-2305896109071856000</id><published>2007-05-24T05:32:00.000-07:00</published><updated>2007-05-24T05:35:18.980-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Me llamo Henar García, un nombre tan corriente y poco apelativo que si lo escribe en un motor de búsqueda de internet le aparecerán cientos de entradas. Ninguna esas Henares Garcías profesoras, ingenieras, arquitectas o hasta jugadoras de golf soy yo. Debo reconocer que me entristece ser tan poco significante, pero tampoco estoy muy dispuesta a hacer algo por cambiar el mundo. Llámeme egoísta si quiere, no digo yo que no lo sea. Tal vez, si no lo fuera, ya me habría casado y ya habría tenido por lo menos un par de hijos. Pero, a punto de cumplir los 38, sigo soltera y ni siquiera me he emancipado. Vivo con mi padre, de 74 años, a quien en vez de cuidar por su enfermedad degenerativa, pago, junto con mis dos hermanos mayores –esos sí casados y con churumbeles- una enfermera. Ella lo cuida durante la semana. Yo me encargo de él los domingos, muchas veces de resaca y sin ninguna paciencia.&lt;br /&gt;Hoy me he despertado particularmente negativa, como ya habrá podido comprobar. Supongo que es porque llueve. Odio la lluvia. Sí, ya sé que es necesaria para la supervivencia del planeta pero, no me vengan con retahílas. Cuando llueve, Madrid es un caos. El suelo resbala, los paraguas se chocan entre ellos y tengo que esquivar a una mujer mayor para que no me meta una punta en el ojo. En el metro el ambiente está cargado, más húmedo de lo normal, y casi no me deja respirar. Además, se me riza el pelo y si hay algo que odio más que la lluvia es cuando se me riza el pelo.&lt;br /&gt;Aún así, como cada mañana, aunque caigan chuzos de punta, me he levantado de la cama, me he dado una ducha, me he puesto el traje de los miércoles –a lo mejor también estoy de mal humor porque no veo que esta semana termine nunca- y he salido a la calle, armada por mi paraguas azul oscuro, dispuesta a pelearme con todo un batallón de paraguas cargados de puntas mete-ojos. Para mi desgracia he llegado sana y salva a la oficina.&lt;br /&gt;Estudié psicología, vertiente laboral, y poco después de terminar la carrera entré a trabajar en una empresa de trabajo temporal. Ya han pasado más de diez años. Odio a mi jefe. Es bajito y barrigudo, tiene mala leche y no me soporta. El sentimiento es mutuo. Creo que cuando se levanta de la cama ya tiene en su cabeza el pensamiento de hacerme el día negro. Y vaya que si lo consigue. Mis dos amigas, Silvia y Cristina, las dos únicas personas a las que en toda mi vida he concedido este título, insisten en que busque otro trabajo. Pero eso es precisamente lo que quiere mi jefe. Que me dé por vencida. Así él habría ganado. Sí, además de egoísta, soy una tremenda cabezota. Por eso hace más de diez años que vivo amargada por un hombre al que seguramente su mujer le pone los cuernos con el monitor de su gimnasio. Ojalá tuviera una prueba de ello. A veces, antes de dormirme, me lo imagino llegando a casa y pillándolos a los dos en la cama, él que presume tanto de la familia, sobre todo, porque yo no la tengo. No, no está bien regocijarse en las desgracias de los otros, aunque sean fingidas pero... sabe tan bien. Y además, me evita el uso de calmantes. Es lo que se llama, tratamiento natural contra la depresión y la mala leche.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-2305896109071856000?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/2305896109071856000/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=2305896109071856000' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/2305896109071856000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/2305896109071856000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2007/05/me-llamo-henar-garca-un-nombre-tan.html' title=''/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-4741455736858600058</id><published>2007-04-22T17:21:00.000-07:00</published><updated>2007-04-22T17:35:10.302-07:00</updated><title type='text'>Chez Putzsa VII</title><content type='html'>El señor Puzsta recogió los platos de nuestra mesa y los llevó a la cocina, un pequeño cuadrado en cuyas paredes se incrustaba la grasa y el polvo. También hasta allí habían llegado las cajas de cartón, que una tarde, mientras preparaba su &lt;em&gt;gulazs&lt;/em&gt; a punto estuvieron de costarle el restaurante. Él estaba en el saloncito, colocando las velitas sobre las mesas, cuando sintió el olor a humo. Echó a correr por el pasillo oscuro y llegó a tiempo de impedir la tragedia. Todo se quedó en un susto y una mancha negra en la pared. Aquella noche lavó cada uno de los platos, cubiertos y copas con especial cuidado, esforzándose por que saliesen de ellos hasta la última gota de suciedad. No quería dejar ningún rastro de nuestra presencia, como hacía siempre que tenía clientes. Limpiaba todo con sumo cuidado, intentando ser lo más silencioso posible. Estaban a punto de sonar las doce de la noche y a esa hora el patio interior del edificio, al que daba la ventana –cubierta por una reja- de la cocina, debía encontrarse en perfecto silencio para que nada interrumpiese el leve sueño del vecino del tercero, el loco. Lo único que en esos momentos se escuchaba en el restaurante del señor Putzsa era su radiocasete, que tocaba una de las óperas de Mozart, las Bodas de Fígaro. &lt;em&gt;Cinque... dieci.... venti... trenta... trentasei...quarantatre&lt;/em&gt;... Entonaba el húngaro imitando la voz grave del tenor... Y en sus labios se dibujaba una sonrisa macabra, la misma sonrisa macabra de las noches felices en las que había tenido clientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chez Putzsa VIII&lt;br /&gt;Estábamos a punto de levantarnos de la mesa cuando el señor Putzsa apareció por el pasillito oscuro con una botella de licor en la mano. Nos invitó a un último trago, oferta de la casa, con aquella forma embaucadora de conseguir sus objetivos. Todos aceptamos. No podríamos haber hecho otra cosa. Después de haber consentido que nos trajese un vino abierto, que nos sirviese un sospechoso &lt;em&gt;gulazs&lt;/em&gt; en la penumbra y que un pelo apareciese en mi postre... ¿Qué más podíamos hacer? El señor Putzsa sirvió en seis vasitos lo que él dijo que era licor de mora. Qué mala suerte la mía ser alérgica a los frutos rojos. El señor Putzsa no aceptó mi negativa, así que, para que no lo considerase una ofensa, iba llenando los vasos de mis acompañantes cuando él no se daba cuenta. Decían que la bebida era dulzona y agradable al paladar y al final se acabó la botella. El señor Putzsa, sentado a nuestro lado, no probó el alcohol. &lt;em&gt;¿No bebe?&lt;/em&gt; Le preguntó alguien en determinado momento. A ninguno les sorprendió su enérgico agitar de cabeza y la forma como se revolvió en la silla. Con una de sus manos se enderezó la pajarita y una gota de sudor se le formó en la frente despejada de pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chez Putzsa IX&lt;br /&gt;No eran las siete de la mañana cuando alguien llamó a su puerta. El señor Putzsa aún no se había acostado. Sentado en su sillón, junto a la ventana, acariciando el lomo de su gato, recostado sobre su regazo, había visto aproximarse a la pareja de gendarmes. No se extrañó. A fin de cuentas, había sido él quien los había llamado. No soportaba más los gritos del vecino del tercero, el loco había perdido el juicio completamente. El timbre volvió a tocar y él se levantó de la butaca y se dirigió a la puerta. En el hall de entrada se miró en el espejo y enderezó la pajarita porque le pareció que empezaba a arrugársele en el cuello. La misma sonrisa lúgubre de la noche anterior volvió a asomarle al rostro y él dedujo que era la falta de sueño, pero en realidad era otra cosa. Cuando el timbre estaba a punto de sonar una tercera vez, el señor Putzsa abrió la puerta. &lt;em&gt;Hace horas que está gritando. Lo ha confesado todo. Los armarios de su casa están repletos con los restos de sus víctimas. Son por lo menos dos docenas, los últimos seis, la noche pasada, en el restaurante de&lt;/em&gt; &lt;em&gt;abajo&lt;/em&gt;, e hizo un gesto con el dedo, señalando hacia el suelo. La pareja de gendarmes lo observaba con gestos de asombro. &lt;em&gt;Perdone&lt;/em&gt;, se atrevió por fin a decir uno de ellos, &lt;em&gt;pero pensaba que ya estábamos en el tercero&lt;/em&gt;... En ese instante, el señor Putzsa sintió el roce cálido de su gato, que anudaba la cola larga entre sus tobillos y un escalofrío húmedo le subió por la espalda.&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;*****&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Epílogo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Me salvó mi alergia a las moras. El licor estaba envenenado y mis compañeros no tardaron mucho en morir. Pero el señor Putzsa no se conformó con quitarles la vida. Y yo tuve suerte en que a mí me dejase para el final. Mientras él arrastraba los cuerpos inertes hacia el interior del restaurante, por el pasillito oscuro, estrechado por las cajas de cartón, yo conseguí escabullirme bajo las mesas. La puerta de la entrada estaba abierta y por eso logré escapar. Y él, entretenido como estuvo en descuartizar los cuerpos, no dio por mi ausencia. Pasé la noche escondida en un callejón, sin atreverme a salir. Solo al día siguiente, cuando supe que la policía lo había detenido, me armé de valor para ir a la comisaría. No hizo falta mi declaración porque él ya lo había confesado todo. Los restos de mis compañeros estaban junto a los de sus primeras víctimas. Todas habían sido escogidas al azar y lo único que tenían en común es que, en la última noche de su vida habían cenado gulazs servido por él y vino húngaro... Estará en prisión el resto de su vida. Y yo hace un año y medio que estoy en tratamiento psicológico pero todavía no he conseguido olvidar el sabor picante de su gulasz, el color de sus ojos macabros ni el timbre oscuro de su voz cuando, envuelta en una sonrisa, nos dio la bienvenida a su restaurante...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-4741455736858600058?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/4741455736858600058/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=4741455736858600058' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/4741455736858600058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/4741455736858600058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2007/04/chez-putzsa-vii.html' title='Chez Putzsa VII'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-3087257850400649260</id><published>2007-03-30T18:11:00.000-07:00</published><updated>2007-03-30T18:12:57.842-07:00</updated><title type='text'>Chez Puzsta IV</title><content type='html'>De no haber sido por nosotros, el restaurante habría estado vacío también aquella noche, como casi todas las demás. Tal vez por eso, el dueño hablaba sin parar. Nos explicó las especialidades de la casa con todo lujo de detalles, acompañando sus palabras con los gestos de sus largos brazos. La carta parecía una enciclopedia, con más páginas sobre la historia de Hungría que platos de comida. Con labia y persistencia el señor Puzsta nos acabó convenciendo a tomar el único vino que tenía, un Sangre de Toro húngaro según su traducción, que nos sirvió en una botella de del año 2002, y el único plato que había preparado, gulasz. Con los pedidos anotados en una pequeña libreta, desapareció por la pequeña puerta del fondo hacia la penumbra. Regresó un par de minutos después, con pan recalentado y unos platos rebosantes de gulasz. El guiso de carne, patatas y zanahoria estaba bañado en una salsa rojiza preparada a base de paprika. La poca luz del restaurante, apenas las velas de las mesas y dos o tres pequeñas lamparitas poco iluminadas, me impedía distinguir los ingredientes. Talvez por eso me atreví a llevarme la cuchara a la boca. Después de servirnos a todos, el señor Puszta, se sentó con nosotros a la mesa. Él fue el único que no cenó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Continuará&lt;/em&gt;...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-3087257850400649260?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/3087257850400649260/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=3087257850400649260' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/3087257850400649260'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/3087257850400649260'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2007/03/chez-puzsta-iv.html' title='Chez Puzsta IV'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-3905669636192332854</id><published>2007-03-30T18:07:00.000-07:00</published><updated>2007-03-30T18:10:32.340-07:00</updated><title type='text'>Chez Puzsta V</title><content type='html'>No importaba que hiciese más de un mes desde que había entrado el último cliente. El señor Puszta cocinaba cada día, el único plato que sabía preparar: gulasz, plato nacional de Hungría. La base la había sacado de la receta de su madre, a la que él había hecho algunas alteraciones. Estaba orgulloso de ello y así lo anunciaba siempre, incluso en internet. &lt;em&gt;Gulasz único, ingrediente secreto&lt;/em&gt;. De poco le servía. Sólo a veces, cuando estaba a punto de cerrar, aparecía una u otra persona dispuesta a cenar. Él los recibía con su mejor sonrisa y un apretón de manos. Tras convencerles a decantarse por el Sangre de Toro y el gulazs se sentaba con ellos a la mesa para charlar. Los más conversadores le devolvían el diálogo. Los menos, se limitaban a escucharle asintiendo. A él eso le bastaba. El hecho de no encontrarse solo en el restaurante le era suficiente. Sin embargo, eso sucedía con muy poca frecuencia. El resto de las noches, con el gulasz preparado en la cocina, el señor Puszta se sentaba en una de las mesas. Solo. Estaba tan acostumbrado que ya no le costaba dejar pasar los segundos, los minutos o incluso las horas sin hacer nada. Se dejaba llevar por la música de fondo y por el olor dulzón de la paprika que inundaba el saloncito. Sólo miraba el reloj una vez, para confirmar que ya pasaba de las once. Entonces, con la misma tranquilidad con la que había llegado, se levantaba, guardaba los cubiertos, los vasos y los manteles, apagaba las velas de las mesas y desaparecía por el pasillo entre las cajas apiladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Continuará&lt;/em&gt;...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-3905669636192332854?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/3905669636192332854/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=3905669636192332854' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/3905669636192332854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/3905669636192332854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2007/03/chez-puzsta-v.html' title='Chez Puzsta V'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-4160353178163312781</id><published>2007-03-30T18:02:00.000-07:00</published><updated>2007-03-30T18:07:37.148-07:00</updated><title type='text'>Chez Puzsta VI</title><content type='html'>De postre, el señor Puzsta nos sirvió crema de nata y castañas. Y en mi plato había un pelo. Tardé un par de segundos en decidirme a hablar. Cuando lo hice, la persona que se sentaba a mi lado confirmó la presencia del vello entre el blanquecino de la nata. Fue ella la que se lo comunicó al señor Puzsta, que comenzó a hacer aspavientos con sus manos grandes, llenas de dedos gordos, en señal de asombro. Unos segundos después ya me había arrancado el plato y lo observaba con atención. Fue tan ágil como el mago que presenta un juego de cartas. Cuando todos estábamos despistados llevó dos de sus dedos hinchados al plato y tiró el pelo al suelo. El truco habría sido perfecto si yo no hubiera estado tan atenta como para descubrir la trampa. Tras deshacerse del pelo, el señor Putzsa se puso en pie, con disimulo se limpió los dedos al oscuro del pantaón, se acercó a una de las lamparitas con el plato y comenzó a exclamar a viva voz que allí no había nada. Yo sabía que no mentía pero la persona que como yo lo había visto, se levantó de la mesa y se dirigió a él. No cabía en su asombro al tener que darle la razón. &lt;em&gt;Lo ha tirado al suelo&lt;/em&gt;, dije yo para explicar el desparecimiento del pelo, y el señor Putza me miró fijamente a los ojos. La primera vez aquella noche. Guardó silencio y en su cara se dibujó una mueca de complicidad. Ambos sabíamos que el pelo existía pero de poco me sirvió a mí saberlo. Su truco, a fin de cuentas, había funcionado, porque yo no tenía forma de probar que el pelo de mi postre estaba en el suelo. Debe de ser ése el encanto de la magia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Continuará&lt;/em&gt;...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-4160353178163312781?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/4160353178163312781/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=4160353178163312781' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/4160353178163312781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/4160353178163312781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2007/03/vi-chez-puzsta.html' title='Chez Puzsta VI'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-6958001134903098914</id><published>2007-03-20T06:00:00.001-07:00</published><updated>2007-03-20T06:00:52.616-07:00</updated><title type='text'>Chez Puzsta</title><content type='html'>Como cada mañana, el señor Puzsta se despidió de su gato antes de ir a trabajar. Cerró la puerta sin hacer ruido para no incomodar al vecino del tercero, el loco, y dio cuatro vueltas a la cerradura con la llave que luego se guardó en el bolsillo del pantalón, gris oscuro, a juego con su pajarita. Nunca esperaba al ascensor. Cuando llegó al patio interior se preguntó si le había puesto comida al gato. Como cada día, volvió a subir hasta su casa, sin hacer ruido para no molestar al vecino del tercero, el loco, y abrió la puerta dando cuatro vueltas a la cerradura. El gato lo esperaba junto a la entrada, moviendo la cola. El plato estaba vacío. El señor Puzsta preguntó al animal si ya había comido y éste respondió lamiéndose los bigotes. Ante la duda, llenó el plato hasta la mitad, suficiente para que matara el hambre en caso de no haber comido o para no sufrir un empacho en caso de haberlo hecho. Volvió a despedirse del gato con una rápida caricia sobre el lomo y volvió a cerrar la puerta dando cuatro vueltas a la cerradura, en silencio, para que no lo oyese el vecino del tercero, el loco.Por segunda vez, como siempre, se dirigió hasta la puerta del restaurante, contigua a la del portal de su casa. Subió la verja y leyó las letras amarillas pintadas sobre la cristalera, por la que se veía el saloncito, todavía en penumbra: Chez Puzsta. Restaurante Húngaro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Continuará&lt;/em&gt;.&lt;em&gt;..&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-6958001134903098914?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/6958001134903098914/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=6958001134903098914' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/6958001134903098914'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/6958001134903098914'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2007/03/chez-puzsta_20.html' title='Chez Puzsta'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-916950449581139827</id><published>2007-03-20T05:59:00.000-07:00</published><updated>2007-03-20T06:00:09.885-07:00</updated><title type='text'>Chez Puzsta II</title><content type='html'>Cuando entré, el restaurante estaba vacío. Eché una mirada rápida sobre las mesas, apenas cuatro, iluminadas por velas. A la izquierda una hilera de cajas de cartón tapadas con una tela roja estrechaba el paso. Tuve que girarme ligeramente para sortear la primera de las mesas. En ese instante, del fondo del saloncito apareció un hombre alto, sonriendo. Bonsoir mademoiselle! Lo primero que me llamó la atención fueron sus enormes orejas, ocultas bajo una mata de pelo grisácea que desaparecía en lo alto de su cabeza, completamente desnuda. Sus ojos, con los que se atrevía a mirar fijamente, eran grandes y redondos. Nos invitó a sentarnos y comenzó a hablar. Manejaba el francés con soltura, resultado de haber vivido prácticamente toda su vida en Francia, pero el acento con el que envolvía sus palabras delataba su procedencia húngara. Mientras decidíamos qué beber, supimos que era ingeniero químico, que tenía un gato y que no podíamos hacer mucho ruido para no molestar a su vecino del tercero, porque estaba loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Continuará&lt;/em&gt;...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-916950449581139827?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/916950449581139827/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=916950449581139827' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/916950449581139827'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/916950449581139827'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2007/03/chez-puzsta-ii_20.html' title='Chez Puzsta II'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-2687801300263014333</id><published>2007-03-20T05:58:00.001-07:00</published><updated>2007-03-20T05:58:57.547-07:00</updated><title type='text'>Chez Puzsta III</title><content type='html'>La colocación de las mesas se había convertido en un ritual. Música de fondo, clásica. Mantel, cubiertos, vasos, servilletas, velas. Mantel, cubiertos, vasos, servilletas, velas. Mantel, cubiertos, vasos, servilletas, velas. Mantel, cubiertos, vasos, servilletas, velas. Listas las cuatro mesas. Se movía de una a otra con la agilidad de un felino, esquivando los obstáculos sin necesidad de posar la vista en ellos. Estaba a punto de cumplir sesenta y cuatro años. En el mostrador del fondo, junto a una balanza antigua que hace tiempo había dejado de funcionar, apilaba decenas de libros y revistas, los que no le habían cabido en las cajas de cartón, que protegía del polvo con telas rojas. Era incapaz de deshacerse de ellas. Una puerta vieja daba a las entrañas del restaurante. Dentro, más cajas, que ya llegaban hasta el techo. Eran tantas y estaban allí desde hacía tanto tiempo que se había olvidado de su contenido. Miles de frases, millones de letras llenaban aquellos rectángulos marrones. Autores famosos, escritores desconocidos e incluso algún que otro borrador suyo. En aquella trastienda, la luz siempre estaba apagada. Era la única forma que se le ocurría al señor Puszta de no ver su fracaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Continuará&lt;/em&gt;...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-2687801300263014333?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/2687801300263014333/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=2687801300263014333' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/2687801300263014333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/2687801300263014333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2007/03/chez-puzsta-iii.html' title='Chez Puzsta III'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-1451998948689941414</id><published>2007-02-02T18:09:00.000-08:00</published><updated>2007-02-02T18:29:57.302-08:00</updated><title type='text'>Faltabas tú</title><content type='html'>Cuatro días en Lyon y lo que más echo de menos de Lisboa es su sol, y el azul intenso de Tajo cuando está a punto de fundirse en el mar. Aquí la luz es opaca, difuminada, como si estuviese expuesta a través de un filtro gris. Y los ríos que enmarcan la vieja ciudad, el Rhone, el Saone, no pueden sino sobrevivir a base de tonos marrones oscuros. En las riberas, los árboles desnudos resisten el invierno. Como los lyoneses, ojos y bocas camuflados entre gorros y bufandas. Caminan con paso ágil sobre las calles aderezadas con sal. La nieve tan solo resta sobre algunos tejados y en un par de días ya habrá desaparecido, como el recuerdo de mi imagen comprando un croissant...&lt;br /&gt;La fila para embarcar ya se ha formado pero yo no tengo prisa por dejar de escribir. De fuera del cristal el avión espera bajo un cielo plomizo que estoy a punto de atravesar. Al otro lado de las nubes el sol aguarda paciente, el mismo sol que en estos momentos debe de iluminar las aguas azuladas del Tajo. La fila avanza progresivamente, ya casi no hay personas sentadas. Pero yo sigo escribiendo porque todavía no he dicho lo fundamental. Son sólo dos horas excasas para volver a estar juntos. En el aeropuerto de regreso podré reencontrarme con tu voz. &lt;em&gt;Te he echado de menos&lt;/em&gt;, me dirás mientras me abrazas. Para mí no ha sido diferente. ?Sabes qué? No solo faltaba en Lyon la luz lisboeta... También le faltabas tú.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-1451998948689941414?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/1451998948689941414/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=1451998948689941414' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/1451998948689941414'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/1451998948689941414'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2007/02/faltas-t.html' title='Faltabas tú'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-8574728257294922619</id><published>2007-02-02T17:39:00.000-08:00</published><updated>2007-02-02T18:05:43.799-08:00</updated><title type='text'>La parada de Saint Paul</title><content type='html'>Me gusta escribir historias, construirlas, contarlas... Ése es básicamente mi trabajo. La diferencia es que aquí no tengo que limitarme a los hechos. Puedo contar la realidad, no como pasó exactamente, sino como podría haber pasado. Pero a veces la realidad es tan fascinante que no hace falta exagerla. Otras, un toque de imaginación transforma un día simplemente gris en la anticipación de una tormenta. Por ejemplo, el otro día iba yo en el autobús... perdón, debo empezar a contar la historia un poco antes. El otro día estaba esperando en la estación del autobús cuando a mi lado pasó una pareja. No puedo decir nada sobre ella porque no me fijé demasiado. Probablemente tampoco me habría fijado en él si no hubiera sido porque en ese momento se paró a saludar a otra chica. Era temprano y estábamos en una calle junto a la plaza des Terraux, por la que a esa hora no pasan casi coches, por lo que sus saludos parecieron amplificados. Me giré y los observé durante apenas unos segundos. No presté atención a lo que dijeron porque hablaban en francés. Fue un saludo rápido así que puedo suponer que intercambiaron preguntas de cortesía y se despidieron sonriendo. Después, la pareja siguió su camino y la joven desapareció de mi vista girando en la primera esquina. Y yo me olvidé de ellos. Durante los cuatro minutos que pasaron hasta que llegó el autobús debí de pensar en que aquel era mi último día de trabajo. Al siguiente regresaba a Portugal. Llegó mi autobús. Pagué el euro y medio y me senté en el sitio habitual, el que normalmente nadie escoge porque es uno de los peores. Está encima de la rueda delantera y al contrario, así que ves la calle al revés y hay quien llegue incluso a marearse. La ventaja es que te permite observar a las personas que viajan en el autobús y a mí eso me gusta mucho.&lt;br /&gt;Cruzamos el río Saone y giramos a la derecha, que es mi izquierda porque yo viajo al contrario. Creo que la primera parada después del puente se llama Saint Paul. Lo recuerdo porque lo leí mientras se detenía el autobús. Las fachadas de las casas, con sus ventanas alargadas y sin cortinas se reflejaban en el agua. Y al otro lado del río vi una iglesia escondida entre dos edificios.  Supongo que es la iglesia de Saint Paul y de ahí el nombre de la parada... No lo sé. Lo que me resulta llamativo siempre que paso es ver que la iglesia está flanqueada por dos edificios más nuevos, como de principios del siglo pasado, que parecen cortarle la respiración. No tiene escapatoria, está presa por ambos lados.  Pensaba en la agonía de la iglesia lyonesa de Saint Paul cuando vi, a través del cristal, una cara conocida. Esto sí que es un hecho absolutamente sorprendente teniendo en cuenta que es la cuarta vez que viajo a Lyon y que no conozco en esta ciudad a más de veinte personas. Pero así era. Hagamos cuentas. Cuatro minutos esperando al autobús. Otros dos más para frenar, subir, pagar, sentarme y arrancar. Y otros tres para cruzar el río Saone y llegar hasta la parada de Saint Paul. Total: alrededor de diez minutos.&lt;br /&gt;La cara conocida echó a correr para no dejar escapar al autobús. Era el chico que aproximadamente diez minutos antes había saludado a la francesa que había desaparecido de mi vista girando en la primera esquina de una zapatería en la que cada mañana paso el tiempo a la espera del bus. Mientras el francés pagaba su billete al conductor eché un vistazo rápido por el otro lado del cristal y vi a la que supuse que era su acompañante de antes que se disponía a cruzar la carretera. Antes de hacerlo tuvo tiempo de saludar con la mano al chico que la correpondía desde dentro. Después el autobús arrancó. Y entonces yo me fijé mejor en él. Era alto y aunque llevaba un abrigo largo de paño gris se apreciaba que era bastante delgado. Usaba un gorro negro y una bufanda a juego con sus guantes, así que lo único que quedaba a la vista era su rostro.  Aún así me pareció bastante atractivo. Tenía los ojos claros, azules desde mi posición y una nariz aguileña y proporcionada que le daba un perfil atrevido y sexy. Siempre me han gustsado las narices grandes. Le cubría la cara una barba de tres o cuatro días, aunque pueda parecer un tópico. Cuando el bus había avanzado algunos metros el francés de ojos claros decidió sentarse, escogiendo uno de los asientos del final del vehículo, justo al lado de una chica en la que no me había fijado hasta entonces.  Se podría decir de ella que era rubia aunque en realidad su pelo era castaño claro. Lo tenía largo y se lo sujetaba con una diademita fina en tonos dorados. También usaba un abrigo de paño oscuro por encima de unos pantalones vaqueros. Me llamaron la atención sus zapatos. Si en el cuello usaba una bufanda gruesa de lana que le daba varias vueltas, en los pies su único atuendo eran unas francesitas delicadas sobre unas medias de cristal transparentes. Sé que pensé en el frío que yo pasaría  si en vez de mis calcetines de algodón y mis botas altas usase aquellos zapatitos. Sin embargo, tuve que reconocer que le sentaban perfectamente bien y le daban un toque de fantasía que me de produjo una leve sensación de envidia. Otro detalle que no me pasó desapercibido fueron sus uñas, pequeñitas, recortadas y pintadas de un rojo intenso. Las vi cuando sacó un lector mp3 del bolsillo y con un gesto rápido cambió de música, o eso creo. En ese mismo momento el francés de nariz afilada hizo lo mismo. Primero se guardó los guante en el bolsillo y después de colocó los auriculares. Los brazos de ambos se rozaban pero sus miradas nunca se encontraron. Tampoco se cruzaron con la mía, que los observaba con disimulo, intercalando vistazos rápidos a la calle para no delatar mi curiosidad por ellos. ?Por qué había elegido él sentarse a su lado cuando había tantos lugares vacíos? ?Se habría fijado, como yo, en la elegancia de sus facciones y la tranquilidad de sus gestos? ?Habría visto ella cómo él se despedía de la otra joven que cruzó la calle esquivando los coches? ?Le habría llamado la atenció su nariz perfilada y su barba sin hacer? Probablemente no y todo eran imaginaciones mías. O probablemente sí y entonces ellos dos disimulaban mucho mejor que yo...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-8574728257294922619?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/8574728257294922619/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=8574728257294922619' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/8574728257294922619'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/8574728257294922619'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2007/02/la-parada-de-saint-paul.html' title='La parada de Saint Paul'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-6852845684641566485</id><published>2007-01-22T16:02:00.000-08:00</published><updated>2007-02-02T18:31:30.264-08:00</updated><title type='text'>Las Pequeñas Memorias</title><content type='html'>Se llega a Azinhaga, esta tierra ribatejana, a través de una carretera de piedra flanqueada por dos hileras de plataneros. A un lado, los campos de maíz; al otro, la hermita de las fiestas del Corpus Cristi. Ya no es la misma Azinhaga que lo vio nacer, pero los azinhaguenses no olvidan a su Zezito, a José Saramago, el muchacho que pasaba aquí los veranos, entre la barbería de su amigo músico, José dos Reis, con quien tanto jugó a las damas, y la zapatería en la que se sumaba a las tertulias improvisadas...&lt;br /&gt;Que llegaría lejos vaticinaron sus amigos de entonces y no se equivocaron. Para su tocayo, José dos Reis, más lejos no podría haber llegado.&lt;br /&gt;En Azinhaga existe hoy una biblioteca con el nombre de José Saramago, el único Premio Nobel de Literatura de Portugal. Delante de la entrada los azinhaguenses han plantado un olivo al que otra gran amiga de Saramago bautizó con el nombre de Pilar. Otilinda vive al lado, junto a los naranjos y los recuerdos, y no se olvida de su querido Zé, con quien correteaba entre las higueras y los peldaños junto al horno, lugares de la juventud de ambos que el escritor ha incluido en su último libro: Las pequeñas memorias.&lt;br /&gt;Y también el río Almonda, el de entonces, lleno de vida, en el que los patos desfilaban, al ponerse el sol, de regreso a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Dónde está la frescura&lt;br /&gt;dónde están los paseos en barco&lt;br /&gt;Era domingo&lt;br /&gt;novios enamorados&lt;br /&gt;remaban y sonreían&lt;br /&gt;y sus rostros brillaban&lt;br /&gt;Era domingo&lt;br /&gt;la familia, la comida,&lt;br /&gt;la sardina asada&lt;br /&gt;el canturreo, el bailoteo,&lt;br /&gt;la pesca, la siesta&lt;br /&gt;las miradas intercambiadas&lt;br /&gt;los besos que se daban&lt;br /&gt;el vino que se bebía&lt;br /&gt;el amor que se hacía&lt;br /&gt;Y los sauces y los fresnos sonreían &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Mataram-te Almonda&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Murió aquel río pero no el cariño de los azinhaguenses por su paisano. Con todos los honores lo recibieron en su 84 cumpleaños. Y aunque no sigan en pie las paredes en las que se oyó su primer llanto, Azinhaga espera poder erigir en su honor la Casa-Museu José Saramago. Hasta entonces, sus amigos le envían un abrazo, esperan que vuelva pronto y desde aquí lo invitan a las fiestas de mayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fragmento de la entrevista en la Cadena Ser&lt;br /&gt;22 de enero de 2007&lt;br /&gt;José Saramago agradeció emocionado el recuerdo de los veranos adolescentes en su Azinhaga natal.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-6852845684641566485?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/6852845684641566485/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=6852845684641566485' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/6852845684641566485'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/6852845684641566485'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2007/01/jos-saramago-lanza-en-espaol-las.html' title='Las Pequeñas Memorias'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-9127872899638144977</id><published>2007-01-02T02:17:00.000-08:00</published><updated>2007-01-02T04:34:32.496-08:00</updated><title type='text'>El año nuevo</title><content type='html'>Faltaban apenas unos minutos para las doce de la noche cuando sonó su teléfono. No esperaba la llamada. En la televisión, el canal internacional mostraba el reloj de la Puerta del Sol. La plaza rebosaba sonrisas y botellas de champán. El toque del teléfono era insistente, llenando el silencio de la habitación. Dos camas. Sólo una ocupada. Un par de platos sucios y restos de un té de frutas, frío. Él se incorporó despacio, habituándose al sonido rítmico del teléfono. Sabía que era ella, la única que conocía el número del hotel porque él mismo se lo había dado. La imaginó hablando con la recepcionista, preguntando por el número de su habitación. Ese pequeño gesto debería haberle supuesto todo un esfuerzo, sobre todo, porque lo habría tenido que hacer en francés. No perdía nada por atender y escuchar su voz. Después de todo, la echaba de menos. Y al aroma fresco de su piel húmeda, cuando se colaba en la ducha en la que se enjabonaba el cuerpo. Sabía que ella lo detestaba y aún eso él insistía en hacerlo. De otra forma, eran raras las veces en las que podía verla desnuda. &lt;em&gt;Hace frío. Me duele el cuerpo. Estoy ocupada&lt;/em&gt;. Las excusas se habían multiplicado durante los últimos meses. Y las veces que hacían el amor se contaban con los dedos de los pies. Aún así, añoraba su sonrisa presumida y su aire de superioridad cuando confirmaba que sabía algo que él desconocía. No podía imaginar que él mentía, mejor dicho, que disimulaba. Lo hacía para ver el brillo en sus ojos e intuir su sensación de victoria. Pero aquellos pequeños momentos de complicidad se habían ido esfumando, como el humo de un cigarrillo que te obligan a apagar. Y por eso él había decidido marcharse de su lado. Con todo el dolor de su corazón. Y no porque sospechase que en su vida había otro. Habría preferido que fuese así porque no le habría más quedado más remedio que olvidarse de ella. Pero ella ni siquiera le pudo dar ese argumento. Ella no mentía. No disimulaba. Y él se fue sabiendo que seguía enamorado. El amor no era suficiente. La monotonía fue más poderosa.&lt;br /&gt;El teléfono dejó de sonar y en el canal internacional un famoso presentador vestido con una capa negra le deseó un feliz año. Superficial. Irónico. En la mesilla, junto al teléfono que no se había atrevido a descolgar, todavía estaban las doce uvas. Las había preparado con la intención de comérselas, de empezar una vida diferente en solitario. Con más tristeza que rabia se las metió todas en la boca y saboreó el zumo dulzón. Detestaba las uvas y sólo comía doce al año. Le entraron al mismo tiempo  unas enormes ganas de vomitar y de llorar. Se aguantó las dos porque quería ser un hombre nuevo. Se había propuesto no volver a derramar una lágrima y tenían que empezar a gustarle las uvas. Pero el teléfono volvió a sonar. Y esa segunda vez no fue tan fuerte. Descolgó de inmediato e intentó hablar, pero las uvas sin masticar se lo impidieron. Fue entonces ella quien dijo la primera palabra. En realidad fueron dos: &lt;em&gt;Te quiero&lt;/em&gt;. Y él, al escucharlas, escupió las uvas sobre la colcha de la cama y desató a llorar. Se puede cambiar de año en segundos, pero no se cambia tan rápido de piel.&lt;br /&gt;Promesas de él para el año nuevo: No colarse en su bañera.&lt;br /&gt;Promesas de ella para el año nuevo: Invitarlo a colarse en su bañera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-9127872899638144977?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/9127872899638144977/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=9127872899638144977' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/9127872899638144977'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/9127872899638144977'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2007/01/el-ao-nuevo.html' title='El año nuevo'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-932610605565637513</id><published>2006-12-20T08:31:00.000-08:00</published><updated>2006-12-20T08:34:42.446-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Si te vendes demasiado barato te estarás quitando valor.&lt;br /&gt;Si te vendes demasiado caro nadie te querrá comprar.&lt;br /&gt;Por eso, véndete al precio justo. La culpa no será tuya si no consigues convencer al primer comprador. Cuando venga el segundo y te compre, el primero se arrepentirá de no haberse quedado contigo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-932610605565637513?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/932610605565637513/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=932610605565637513' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/932610605565637513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/932610605565637513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/12/si-te-vendes-demasiado-barato-te-estars.html' title=''/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-6563571672144903110</id><published>2006-12-05T13:15:00.000-08:00</published><updated>2006-12-05T13:20:07.835-08:00</updated><title type='text'>Neuville Sur Saône</title><content type='html'>El Saône se abre camino entre dos laderas pobladas de árboles. Sobre el verde se dibuja un manto castaño. Las ramas lloran sus hojas secas. El cielo está plomizo y se repite en el agua oscura, tranquila. Atrás queda Lyon y sus calles medievales. Pequeñas casitas de piedra poblan el paisaje. Tejados inclinados y persianas de madera. El coche se detiene en Neuville sur Saône. El Lyon D´Or es una pensión escasa de dorado. Tras la barra, una francesa casualmente rubia sirve cafés. En la última mesa, junto a la ventana, una mujer de labios rojos y pelo negro recogido en un moño, espera, parece impaciente, golpeando rímicamente el suelo con su tacón. Cuando entro, levanta sus ojos pintados hacia la puerta. Desilusionada me observa durante unos instantes y vuelve a hacerlo cuando paso junto a ella, con un juego de llaves en la mano. Tres palabras en francés me sirven para explicar que sólo me quedaré una noche. Las escaleras de madera crujen bajo mis pies. La maleta pesa. Casi a oscuras recorro el pasillo. Por fin estoy en la habitación. Una paloma se posa en la ventana desde la que se ve el viejo Saône. Los colores tristes le hacen juego al día, como a mi cuerpo. Me pierdo en la estampa de este momento extraño, tan lejos de ti. Compenso tu ausencia con un croissant. Me sabe a poco sin el azúcar de tus besos. Paseo por las calles, buscando en los rostros extranjeros tu mirada, aunque puede que la única extranjera aquí sea yo. Después de vagar sin rumbo, no sé durante cuánto tiempo, regreso al hotel, palabra excesiva para estas cuatro paredes. Todo huele a húmedo, a derrota, a soledad. Por eso no me quedo y regreso en el mismo taxi que me trajo hasta aquí. De nada sirven las victorias si no tenemos con quien celebrarlas... De poco sirve hacer realidad los sueños si nos sobra demasiado tiempo para seguir durmiendo....&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-6563571672144903110?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/6563571672144903110/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=6563571672144903110' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/6563571672144903110'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/6563571672144903110'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/12/el-viejo-saone.html' title='Neuville Sur Saône'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-3400225871551232989</id><published>2006-11-21T11:06:00.000-08:00</published><updated>2006-11-21T11:07:59.387-08:00</updated><title type='text'>Un delfín en tu cintura</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Anoche soñé que salvaba a un delfín… y me sentía tan bien, empujándolo contra las olas, entre las personas que se bañaban y contemplaban la escena estupefactos. A mí no me importaba. Sabía que debía luchar contra la arena para devolver el delfín al mar. Al final, con la ayuda de un muchacho tímido que se acercó hasta mí, lo conseguimos. Y fui feliz. Por haber salvado su vida. Lo vi alejarse moviendo la cola, dejando una estela blanquecina entre los azules del cielo y del mar. Era un día de verano, sin nubes. Y después, por arte de magia, apareciste tú. Llevabas un vestido rojo y zapatos de tacón. Estábamos en un bar, oscuro, la música sonaba de fondo. No recuerdo la canción, tampoco que tu pelo fuera tan liso y oscuro como el que usabas anoche. Un mechón espeso te cubría la frente y parte de tu ojo izquierdo. El otro, completamente al descubierto, color azabache, me miraba con atención. Era rasgado, llamativo, como toda tú. Traías una bandeja en la mano y me preguntabas si quería más vino. Te dije que sí y llenaste mi copa, casi hasta el borde, sin dejar de reír. Mostrabas unos dientes diminutos, como tu cintura, oculta bajo el tejido de motivos orientales. Di un trago mientras tú te alejabas de mí. Quise ponerme de pie y seguirte, pero no lo conseguí. Después todo cambió. Era un paisaje verde, lluvioso. Varias nubes negras amenazaban desde el cielo. A mi alrededor había personas que no reconocía. Todos me hablaban al mismo tiempo. La cabeza me daba vueltas. Pensaba en ti. En tu sonrisa tímida. En tu ojo rasgado oculto bajo el mechón de pelo. En tu cinturita estrecha. En la forma coqueta con que me serviste el vino. Te busqué entre las caras y no te encontré. Eras el delfín al que había dado la libertad. Al que había salvado la vida. Te dejé marchar sabiendo que te quería. Si no lo hubiera hecho, creo que habrías muerto a mi lado...Estúpido sueño del que me despierto jadeando. Tengo la frente húmeda. La habitación está negra, apenas los números verdes del despertador que indican las cinco y diez. Y once en el instante en que te siento respirar. A mi lado. Duermes. No quiero encender la luz por miedo a despertarte. Me dejo caer sobre la almohada y respiro. Ahora lo recuerdo todo. Junto a la cama, tendido en el suelo, hay un vestido rojo y unos zapatos de tacón. Recorro mi mano por tu cuerpo, sintiendo el tacto suave de tu piel. Me detengo en tu cinturita estrecha, en la que anoche besé el tatuaje de un delfín. Ahora lo entiendo. Sé que no puedo pedirte que te quedes porque morirías junto a esta orilla que soy yo. Pero no te dejaré escabullirte de mi vida mar adentro. Si tú quieres, nadaremos juntos. Hacia donde tú me digas. Seguiré la estela espumosa que dejes al caminar...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-3400225871551232989?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/3400225871551232989/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=3400225871551232989' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/3400225871551232989'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/3400225871551232989'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/11/un-delfn-en-tu-cintura_21.html' title='Un delfín en tu cintura'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-2486327956967069362</id><published>2006-11-15T09:44:00.000-08:00</published><updated>2006-11-15T09:45:26.240-08:00</updated><title type='text'>Las travesuras de la niña mala</title><content type='html'>&lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" width="100%" unselectable="on"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;Érase una vez un niño bueno que se enamoró de una niña mala que no lo amaba porque no se atrevía a hacerlo. Lo único que este niño bueno quería era hacerla feliz. Pero la niña mala pensaba que la felicidad era otra cosa, que la felicidad no la daba el amor, sino el poder y el dinero. Y aún así, a pesar de no querer al niño bueno como a él le hubiera gustado, la niña mala se dejaba querer porque, en lo más hondo de su alma, sabía que si lo perdía, ella se transformaría en la nada. El niño bueno la amó de aquella forma porque la vida hizo de esa materia. Nunca quiso ser rico ni poderoso porque estaba convencido de que lo que él le ofrecía a la niña mala era mucho más fuerte que lo que cualquier otro hombre con esas características le podía dar. Pero ella siempre los prefería a ellos, a los ricos y a los poderosos, que le daban la seguridad, autoestima y mucha ropa nueva. Al final, la ropa, como todo, se acaba tirando a la basura cuando está viejo. ¿Y tú, niña mala? ¿Qué pasará cuando no tengas el aspecto de jovencita atrevida que tienes ahora? ¿También acabarás tú tirada a la basura? ¿O estará ahí el niño bueno para devolverte la sonrisa cuando los ricos y poderosos te desprecien por no haber llegado a convertirte nunca en lo que ellos son?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias, Mario Vargas Llosa por habernos contado Las travesuras de la niña mala. Mientras las leía amé a la niña mala como lo hizo el niño bueno y de la misma forma la odié. Al final, caí rendida a sus encantos, como lo hiciste tú. Como lo hará cualquiera que se atreva a leer su historia y a creerse sus travesuras.&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr unselectable="on" hb_tag="1"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-2486327956967069362?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/2486327956967069362/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=2486327956967069362' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/2486327956967069362'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/2486327956967069362'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/11/las-travesuras-de-la-nia-mala_15.html' title='Las travesuras de la niña mala'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-4057000177967867596</id><published>2006-11-12T11:53:00.001-08:00</published><updated>2006-11-12T12:18:59.308-08:00</updated><title type='text'>Bienvenido Abel</title><content type='html'>La barriga de una madre es como el mundo en el que tenemos todo lo que necesitamos para vivir. Lo conocemos, nos habituamos a él y, a pesar de la falta de espacio, estamos a gusto. Y Abel más que nadie. Por eso se resistía a salir. Pero este domingo, tras 12 largos días de indecisión, el travieso Abel se atrevió a dar el salto. Eran las siete de la mañana cuando dio la primera señal. Al otro lado de la barriga del mundo, su madre se despertó. No le restaron dudas. De camino al hospital, imaginó la cara del niño que estaba a punto de nacer, la misma cara que luego acompañaría al cuerpecito que acunaba en sus brazos, mientras le sorbía uno de los dos pechos con avidez, con el hambre que debe de darle a uno nacer. Sus abuelos, avisados desde la primera hora de la mañana, esperaron impacientes en la sala de espera la llegada del primer nieto. Durante las últimas dos semanas se las han pasado echándole ojeadas al calendario para comprobar los cambios de la luna. Ya han perdido la cuenta y, al final, no saben si has nacido con nueva, con llena o con cuarto menguante. El caso es que por fin has llegado, con 3 kilos y 300 gramos de peso y 51 cm de alto.&lt;br /&gt;¿Lanzarse al vacío es como subirse a la montaña rusa? Es una pena que, ahora que sólo han pasado unos minutos no puedas contárnoslo y que, cuando tengas capacidad para hacerlo, ya lo hayas olvidado. Tampoco te preocupes con eso demasiado. Déjate mimar y mientras tanto limítate a crecer. Como tú mismo irás comprobando, en este lado del universo al que acabas de llegar, todo es un poquito más grande que en la barriga del mundo, pero acaba siendo más o menos lo mismo. Es sólo una cuestión de tiempo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-4057000177967867596?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/4057000177967867596/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=4057000177967867596' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/4057000177967867596'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/4057000177967867596'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/11/bienvenido-abel.html' title='Bienvenido Abel'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-116242636358945239</id><published>2006-11-01T15:26:00.000-08:00</published><updated>2006-11-12T10:49:04.588-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Las hojas amarillentas crujen bajo sus zapatos desgastados. Dos hileras de chopos indican el camino hacia la entrada. Siente el frío del otoño sobre su rostro, ajado por el tiempo y por la soledad. Entre las cruces de mármol busca la de su hijo. Tiene los ojos profundamente azules, terriblemente cansados. Minutos antes ha comprado tres ramos de flores a la entrada del cementerio. &lt;em&gt;Le regalo estos clavelitos&lt;/em&gt;, le dijo la gitanilla que se los vendió sonriendo. Él no le devolvió la sonrisa. Hace años que ha dejado de sonreir. Ya ni siquiera recuerda haber llegado a hacerlo. Camina despacio, sintiendo un dolor agudo en la rodilla, intentando no cojear, pero sus huesos, a punto de cumplir los ochenta y nueve, se resienten. Como su alma, que se le ha quedado hueca.&lt;br /&gt;Por fin encuentra la tumba de su hijo. El nombre escrito en la cruz de hierro corresponde a una foto en blanco y negro que cuelga de una de las paredes de su salón. Apenas vivió medio año y ya han pasado más de sesenta. Pero él no lo ha olvidado y cada 1 de noviembre limpia los rastrojos que crecen sobre la tierra. No tiene dinero para una lápida y, aunque lo tuviera, ya no cree que valga la pena. Quiere rezar un &lt;em&gt;padrenuestro&lt;/em&gt; por la alma del niño, pero se le han borrado las palabras del recuerdo. Talvez le apetezca llorar, pero lleva tanto tiempo conteniendo las lágrimas que ya no se acuerda de cómo se llora. Nadie sabe que está aquí, junto a la tumba de su hijo, con otros dos ramos de flores en las manos. Uno lleva margaritas de colores; el otro, dos docenas de crisantemos. El primero lo colocará minutos después en la tumba de su madre; el otro, lo dejará sobre los restos de la que fue su mujer. Las tres personas que más quiso se le marcharon antes de tiempo y tantos años de soledad le han acabado pudriendo. Aún así, cada año, y a escondidas, recorre el camino de hojas secas bajo las hileras de chopos. Cada otoño, sin que nadie lo sepa, se acerca hasta el cementerio y guarda silencio... Al caer la tarde se sube las solapas de la gabardina para resguardarse del frío y toma el camino de regreso. A su espalda deja padres e hijas, viudas y huérfanos. Mientras sale del camposanto, el viento agita las ramas de los chopos, de los que se desprenden hojas secas como lágrimas. Durante apenas un segundo se le nubla la mirada y sus ojos, tan azules, parecen volvérsele agua. En el cementerio, entre las cruces de los muertos, tres ramos de flores, claveles blancos, margaritas de colores y dos docenas de crisantemos, se agitan al son del viento. Es apenas el viento. Sólo eso. Pero también es el recuerdo. La señal de los que se resisten a marcharse antes de tiempo...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-116242636358945239?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/116242636358945239/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=116242636358945239' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116242636358945239'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116242636358945239'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/11/las-hojas-amarillentas-crujen-bajo-sus.html' title=''/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-116173096349703190</id><published>2006-10-24T15:19:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:04.449-08:00</updated><title type='text'>Viajando en tren</title><content type='html'>&lt;em&gt;Atençao senhores passageiros. O comboio suburbano procedente de Roma Areeiro com destino a Coina, vai entrar na linha número 4. Efectua paragens em todas as estaçoes e apeadeiros. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Na entrada para os comboios tenha cuidado com a distancia entre as portas e a plataforma.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tou? Ligaste? Desculpa, nao ouvi, estava a chegar o comboio e faz tanto barulho... Diz... Tas a conduzir? Mas podes falar, nao podes? Entao, onde estás? Na Worten? Epa, eu precisava de ir ao Continente... porque preciso de algumas coisas. Vais tu? Ta bem, entao... é queijo para os miúdos, é arroz, que já nao há, é massinhas, que também já nao há... ah! e pao! e leite!... o que? Ta bem... entao telefona quando puderes apontar tudo. Que? Ah... entao da toque e eu telefono-te a ti. Olha! tenho de deixar-te que estao a chamar-me...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Próxima paragem: Campolide&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tou? Olá querida, tas boa? Eu tou, mais ou menos, um bocadinho molhada, mas pronto. Sai a correr de casa e esqueci-me do... do... do... ai nao me sai a palavra! do guarda-chuvas, caraças! Frio? Nao filha, aqui ta calor. Ali ta frio? Nao posso! E entao? Tens ido muito ao cinema?... Tao bom... Ainda bem, filha, fico tao contente... E mais? Olha, eu estou no comboio, sai agora do emprego e pronto. Ta, ta tudo bem. Os miúdos? Chatos que se fartam! Olha, tenho de deixar-te que estou a entrar no tunel da ponte. Beijinhos, linda. Xau, xau.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Próxima paragem: Pragal&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Sim? Nao me tinhas dito que davas um toque e eu ligava? Que queres? Tocou tanto que acabei por atender... Já podes escrever? Entao, va lá. Queijo, daquele às fatias para as tostas... qual marca? A mais barata que encontres! Leite meio-gordo. Nao te enganes como da última vez, eh? Sim. Mais. Arroz. Largo. Nao, melhor carolino. E aquelas massinhas que eu meto na sopa, sabes quais?. E pao. Acho que é tudo. Tens dinheiro? Entao pronto. Se me lembrar de mais alguma coisa eu telefono-te ta bem?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Próxima paragem: Corroios.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olha, já cheguei. Nao queres melhor vir buscar-me e vamos juntos fazer as compras?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-116173096349703190?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/116173096349703190/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=116173096349703190' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116173096349703190'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116173096349703190'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/10/viajando-en-tren.html' title='Viajando en tren'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-116136521844291942</id><published>2006-10-20T10:26:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:04.343-08:00</updated><title type='text'>últimos besos en Vieux-Lyon</title><content type='html'>Giran las ruedas de mi bicicleta mientras desciendo el monte Saint-Sebastian. El sol se pone por la colina de Fourviere. Y tú me esperas en Vieux-Lyon. El carrusel gira, los caballos suben y bajan, junto a aquella fuente en la que te besé. Amanecí enroscada en tu cuerpo. El olor a pan recién hecho se desprendía de tu piel. Deux pains au chocolat, si´l vous plait ! Pedaleo con fuerza, mientras atravieso la Plaza de Terraux. La diosa me mira impertérrita. Sus caballos me sonríen. Pedaleo con más fuerza. Los minutos corren. Notre Dame se traga los últimos rayos de la tarde. Anochece en Lyon. Por fin te veo, frente a Saint Jean. Guardas las manos en los bolsillos, miras a lo lejos. Acelero. Pierdo el aliento. Tus ojos me encuentran. La cabeza me da vueltas... otra vez aquel carrusel. Aquella noche en la que todo giraba. En la que amanecí junto a ti. No me digas nada. No me saludes. Apenas bésame, como sólo tú sabes hacer. Como me besaste junto al Ródano. Como me desnudaste en la vieja Lyon. Busca un pasadizo. Escóndeme en él. Calla. No digas nada. Apenas abrázame. Como se abraza a los amantes que nunca se volverá a tener. Como se quiere a las personas a las que está prohibido querer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-116136521844291942?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/116136521844291942/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=116136521844291942' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116136521844291942'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116136521844291942'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/10/ltimos-besos-en-vieux-lyon.html' title='últimos besos en Vieux-Lyon'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-116121756744492785</id><published>2006-10-18T16:56:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:04.241-08:00</updated><title type='text'>Tus ojos azules y una copa de vino</title><content type='html'>Zigzagueo entre hombres de corbata y mujeres que llevan tacones altos. Busco una copa de vino. El camarero se me pierde entre la gente. El sabor del jamón se me mezcla con la saliva. De repente veo tus ojos azules en medio de los trajes oscuros. Tienes el pelo del color del fuego. Eres menuda y discreta. Pareces sonreirme mientras me dirijo a ti. Por un momento me siento completamente feliz. Pero cuando estoy a punto de tocarte, un hombre joven se me adelanta. Te besa las mejillas y tú le devuelves el gesto. Pareces gustarle. Al final no era a mí a quien sonreías. Me sumerjo entre la gente. Necesito todavía más esa copa de vino. Por fin el camarero pasa a mi lado y me abalanzo sobre las bebidas. Doy un trago largo e intento recomponerme. Escondido tras una señora elegantemente vestida te observo. Tus manos gesticulan y tus dedos finos acompañan la voz que no alcanzo a oir. Bajo la camisa blanca intuyo tus pechos pequeños, esos pechos que en estos momentos me gustaría acariciar. Doy otro trago al vino y me contengo. La señora que me escondía se marcha y quedo al descubierto. Entonces tú te giras y tus ojos, intensamente azules, se posan en mí. Durante unos instantes no dices nada. Tus manos se paralizan. Tus dedos se callan. Y yo te observo. Quiero sonreir pero se me agarrota la mandíbula. Entonces sonríes tú, y me guiñas uno de tus dos ojos azules. Y yo me ahogo en tu océano...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-116121756744492785?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/116121756744492785/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=116121756744492785' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116121756744492785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116121756744492785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/10/tus-ojos-azules-y-una-copa-de-vino.html' title='Tus ojos azules y una copa de vino'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-116111840628914394</id><published>2006-10-17T13:48:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:04.106-08:00</updated><title type='text'>Una llamada tuya</title><content type='html'>Llueve. El otoño está a la vuelta de la esquina. Puedes llamarme, me gusta hablar contigo. Me miro en el espejo. He vuelto a adelgazar. Mañana compraré ese libro que me recomendaste. Todo me recuerda a ti. La cafetería junto a mi casa donde tomamos la última cerveza. El cepillo de dientes que te dejaste en mi cuarto de baño. El olor a tu perfume que todavía perdura en mi almohada. Te echo de menos pero no puedo perdonarte. Hay heridas que dejan huellas que cuesta borrar. Mi imagen se pierde en el reflejo del espejo. Son las lágrimas que borran mi presencia. Suena el teléfono. Corro a cogerlo. Eres tú. Ojalá pudiera pedirte que vinieras. Ojalá me atreviera a decirte que te he perdonado. Dejo que suene hasta que intuyo que tú te cansas de llamar. Claro que puedes llamarme cuando quieras, ahora soy yo la que no soy capaz de hablar contigo. Para no mentirte. Para no decirte que ya no te quiero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-116111840628914394?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/116111840628914394/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=116111840628914394' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116111840628914394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116111840628914394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/10/una-llamada-tuya.html' title='Una llamada tuya'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-116053772115651388</id><published>2006-10-10T20:33:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:03.877-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Las moscas también vuelan de madrugada... Pero lo hacen en silencio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-116053772115651388?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/116053772115651388/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=116053772115651388' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116053772115651388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116053772115651388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/10/las-moscas-tambin-vuelan-de-madrugada.html' title=''/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-116045820996510828</id><published>2006-10-09T22:28:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:03.770-08:00</updated><title type='text'>Sobreviví</title><content type='html'>Son las siete y veintitrés. La silueta de los árboles empieza a dibujarse al otro lado de la ventana, con los primeros rayos de luz. La noche ha sido tranquila. El mundo no ha dejado de girar. He estado aquí para contarlo. Puedo decir que sobreviví.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-116045820996510828?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/116045820996510828/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=116045820996510828' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116045820996510828'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116045820996510828'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/10/sobreviv.html' title='Sobreviví'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-116043706534755324</id><published>2006-10-09T16:24:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:03.694-08:00</updated><title type='text'>Mi primera noche en Euronews</title><content type='html'>Es la una y dieciocho de la mañana (lo escribo así para saber exactamente el número de segundos que me llevará pronunciar la frase dentro de la cabina de locución). Estoy trabajando. Es la primera noche en toda mi vida. Me he sentado junto a una ventana, con la esperanza de ver amanecer. Pero los minutos pasan despacio.&lt;br /&gt;Ahora es la una y diecinueve minutos y ciencuenta y cinco segundos.&lt;br /&gt;La una y veinte para ser más exactos.&lt;br /&gt;Los números rojos del reloj digital no paran. El mundo tampoco. Por eso estamos aquí, convencidos de que si dormimos no podremos informar. De que si no damos la noticia, no cumpliremos con nuestro trabajo. Por eso nuestras camas están vacías, o la mitad de ellas los que temenos la suerte de compartirlas.&lt;br /&gt;Y ya es la una y veintitrés.&lt;br /&gt;Han pasado cinco minutos desde que he empezado estas líneas. Ya falta menos para que amanezca. Menos para regresar a casa con la sensación de la misión cumplida. Con la sensación de que el mundo está a salvo mientras haya personas como nosotros que nos mantenemos despiertos, dispuestos a informar a base de cigarrillos y cafés. Existe un libro que enumera las enfermedades del periodista: tabaquismo, alcoholismo, soledad, divorcio, infidelidad... De momento no fumo, bebo bastante poco, hablo hasta con las piedras y ellas me responden, el anillo de mi dedo me recuerda que me voy a casar y sé que el lado de la cama que he dejado vacío me espera. No me considero una enferma del periodismo, pero cada vez también me considero menos una amante. Aún así, aquí estoy.&lt;br /&gt;Es la una y veintiséis, casi y veintisiete cuando termino esta frase.&lt;br /&gt;Me gustaría poder decir que veo la luna a través de la ventana, pero la oscuridad es total. Por suerte alguien ha traído zumo de manzana y jamón. Por suerte trabajar en equipo no es tan malo. Por suerte pasan cosas en el mundo y nosotros estamos aquí para contarlas. Aunque no creo que el mundo decidiera dejar de girar porque nosotros no estuviésemos despiertos para contar lo que está pasando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-116043706534755324?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/116043706534755324/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=116043706534755324' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116043706534755324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116043706534755324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/10/mi-primera-noche-en-euronews.html' title='Mi primera noche en Euronews'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-116025384936170031</id><published>2006-10-07T13:42:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:03.616-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>É melhor voltar do que nunca ter ido...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-116025384936170031?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/116025384936170031/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=116025384936170031' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116025384936170031'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116025384936170031'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/10/melhor-voltar-do-que-nunca-ter-ido.html' title=''/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-116016330197643975</id><published>2006-10-06T12:28:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:03.533-08:00</updated><title type='text'>Sin zapatos en el aeropuerto de Lyon</title><content type='html'>Descalza, sin chaqueta y sin cinto. Así he tenido que pasar hoy los controles de seguridad del aeropuerto Saint Exupéry, en Lyon. Y por si fuera poco, un lyonés (o como se escriba) en inglés macarrónico me ha preguntado si podía abrir mi neceser. ¡El colmo! Con sus guantes transparentes y su terrible cara de indiferencia ha urgado entre mi pasta de dientes, mi champú para el pelo, mis pinzas de depilar, mis cremas, mis algodones, mi perfume... Vamos que la mayoría de las personas con las que comparto más intimidad conocen mucho menos de mí que este francés de cara arrugada que me ha devuelto la bolsa de aseo un tanto decepcionado, como si por un momento hubiera llegado a imaginarse que yo podía ser una potencial terrorista y él, al descubrirme, el salvador de la patria. Porque no es un mito, los franceses son chovinistas por naturaleza. Me hablan con un acento cerrado que pocas veces entiendo y cuando pregunto en mi escaso francés si pueden repetir me miran con cierto aire de condescendencia, como si el hecho de no conseguirme expresarme en la lengua de la liberté, egalité et fraternité me colocase en el escalón de la mera extranjera (inmigrante) a la que pueden obligar a quitarse la chaqueta, los zapatos y el cinto a la primera de cambio. Ah, y sin maleta. Porque de nada me ha servido comprármela pequeña, dentro de las medidas permitidas como equipaje de mano. N´est pas possible! Insistió la azafata sonriendo (¿sería educación o cinismo?). ¿Cómo no va a ser posible si es la misma maleta con la que vine de Lisboa, en el mismo vuelo, con la misma compañía? Le respondí yo con mi mejor acento inglés... No conseguí nada. Las normas son las normas, me contestó ella, o eso me pareció entender. En Lisboa, las azafatas sonríen de verdad, te dejan llevarte la maleta al avión, no cotillean tus productos de higiene y, lo que es mejor, no te obligan a quitarte los zapatos. No sé si eso significa que este aeropuerto lyonés (o como se escriba) es mucho más seguro que el lisboeta, pero lo que sí sé es que desde allí se vuelva con mucha más dignidad y, por qué no decirlo, con menos miedo. A lo mejor es que los portugueses tienen mejor ojo para detectar a los posibles bombistas que el resto del mundo... O a lo mejor es que están acostumbrados a que "neste cantinho" nunca pase nada...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-116016330197643975?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/116016330197643975/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=116016330197643975' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116016330197643975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/116016330197643975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/10/sin-zapatos-en-el-aeropuerto-de-lyon.html' title='Sin zapatos en el aeropuerto de Lyon'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-115972611733132532</id><published>2006-10-01T10:32:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:03.417-08:00</updated><title type='text'>Un domingo en Lyon</title><content type='html'>Paseo por la Avenida de la República. Estoy en Lyon. Respiro el aire mojado pero por fin ha dejado de llover. La ciudad, casi desierta, está envuelta en una neblina que destiñe los colores de las fachadas. Un niño que viaja en bici se para a mi lado, me sonríe y me pregunta algo. Je ne parle pas français, respondo con un acento casi parisino que le sorprende. Es verdad, he practicado tanto la frase que me sale casi perfecta, con una sonoridad en las erres que hasta a mí propia me deja un tanto asombrada. Sigo caminando y me topo con una iglesia. Está abierta y eso en sí ya me parece un milagro en esta ciudad que parece estar siempre un tanto adormecida. Es alta y oscura, gótica, como la mayoría. Decido entrar y me siento en el último de sus bancos. A mi lado, una pareja de ancianos susurra en francés. Je ne comprends pas, pero no me importa. Les escucho y me pierdo en sus palabras. Y me imagino a mí misma cuando tenga esa edad. Y pienso en las personas y las ciudades que aún me quedan por vivir...&lt;br /&gt;Cae la noche cuando regreso a casa, el apartahotel al que he decidido llamar así para no sentirme una extranjera de mí misma. Sobre el Ródano la luna se atreve a brillar entre un claro de las nubes. La observo en silencio porque no sé cómo se le habla a la luna en francés. Je ne parle pas français, repito para mí y vuelve a sorprenderme la fluidez de mis erres afrancesadas. Si sigo esforzándome como hasta ahora no sólo voy a conseguir hablarle a la luna, sino que también voy a poder responderle al niño que viaja en bici y podré incluso entender lo que susurran los ancianos...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-115972611733132532?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/115972611733132532/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=115972611733132532' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115972611733132532'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115972611733132532'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/10/un-domingo-en-lyon.html' title='Un domingo en Lyon'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-115893766027127199</id><published>2006-09-22T08:04:00.000-07:00</published><updated>2006-12-08T05:12:49.257-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" width="100%" unselectable="on"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los buenos a veces se nos van demasiado pronto... Pero los mejores no se marchan nunca, porque permanecen en el recuerdo de los que nos quedamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr unselectable="on" hb_tag="1"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-115893766027127199?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/115893766027127199/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=115893766027127199' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115893766027127199'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115893766027127199'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/09/los-buenos-veces-se-nos-van-demasiado.html' title=''/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-115801578828540785</id><published>2006-09-11T15:57:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:03.257-08:00</updated><title type='text'>La sonrisa del cura</title><content type='html'>Es cura, habla portugués y nos recibe cojeando en una iglesia románica de un pueblo de Valladolid. Sonríe mucho y se disculpa por el retraso. La ciática le hace caminar despacio. Entramos en su despacho, nos separa una mesa de madera oscura, pesada. Él sigue sonriendo. Agradecemos su sonrisa y nos damos la mano, los dedos nerviosos entrelazados. Queremos casarnos y nos falta la iglesia. La suya. La de San Cristóbal, patrón de los caminantes, patrón de los viajeros. Patrón nuestro. Del coche en el que llevamos miles de kilómetros de una ciudad a otra. Abre su cuaderno viejo, escrito con letra antigua a bolígrafo azul. El 4 de agosto ya está cogido, pero nos hace un hueco. Su sonrisa sigue luciendo y la mía la acompaña. Tranquila, esperanzada. La burocracia se resuelve en cinco minutos. Con tolerancia. Con transigencia. Con cristianismo de verdad... Por detrás hay un crucifijo sobre la pared; sobrio, como los libros de la estantería, como la estantería misma, como la estancia en la que estamos. Nuestras manos siguen entrelazadas. Le rozo la rodilla. Me mira, sé que estamos de acuerdo, que acabamos de dar un paso más en común. Ya está la fecha. Ya está la iglesia. San Cristóbal fue el santo que nos unió porque hizo de mí una caminante, una viajera. Porque me llevó hasta él y me obligó a regresar. Porque ante él le juraré amor eterno. ¿Segura? ¿Convencida? Mientras escribo estas líneas sí lo estoy. ¡Qué importa lo que pase después! El cura sigue hablando portugués. Habla de Pelé, de Maracaná, de Lula da Silva del que lleva fotos en el móvil. De Bahía, donde organizó movimientos populares, manifestaciones, la revolución del pueblo que necesitaba una vida mejor. Le llamaron "padre vermelho" y él se ríe mientras nos lo cuenta; le devolvemos la sonrisa, cómplice, comprensiva. Y charlamos. De nada en general y de todo en concreto. Él sueña con volver a Brasil y nosotros con ir hasta algún día. Para conocer esa realidad de la que nos habla con emoción en la mirada. Nos despedimos con un apretón de manos pero yo no puedo evitar besarle el rostro, apretarle ligeramente el brazo. Porque le he cogido cariño, porque me ha devuelto la esperanza de creer que no toda la iglesia es opulencia y falsedad. Porque sigue habiendo personas que dan la vida por los otros. ¡Qué importa el Dios por quién lo hagan! ¡Qué importan los papeles que justifiquen su religión! ¡Qué importan todos los obstáculos que se encuentren en el camino si al final, S. Cristóbal protege a los que no paran, a los que siguen enfrente y no dejan nunca de caminar...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-115801578828540785?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/115801578828540785/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=115801578828540785' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115801578828540785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115801578828540785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/09/la-sonrisa-del-cura_11.html' title='La sonrisa del cura'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-115757026568606050</id><published>2006-09-06T12:09:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:03.087-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" width="100%" unselectable="on"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay muchas piedras con las que tropiezas a lo largo del camino. A partir de ahora voy a guardarlas todas y con ellas conseguiré algún día construirte un castillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta frase de Fernando Pessoa que desde ahora hago nuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr hb_tag="1" unselectable="on"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-115757026568606050?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/115757026568606050/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=115757026568606050' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115757026568606050'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115757026568606050'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/09/hay-muchas-piedras-con-las-que.html' title=''/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-115473267299166750</id><published>2006-08-04T16:04:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:02.796-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://www.pour-bientot.com/566937-1154732303.png"&gt;http://www.pour-bientot.com/566937-1154732303.png&lt;/a&gt; &lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" width="100%" unselectable="on"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr hb_tag="1" unselectable="on"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr unselectable="on" width="100%" height="100%"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" unselectable="off" width="100%" height="250" background="" valign="top"&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr unselectable="on" hb_tag="1"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" unselectable="on" height="1"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;blockquote id="41c868e3"&gt;&lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" unselectable="on" width="100%"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr unselectable="on" hb_tag="1"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-115473267299166750?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/115473267299166750/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=115473267299166750' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115473267299166750'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115473267299166750'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/08/httpwww.html' title=''/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-115158158498353075</id><published>2006-06-29T04:44:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:02.627-08:00</updated><title type='text'>Veinte cosas que me hacen feliz</title><content type='html'>Comerme un helado de vainilla&lt;br /&gt;Que me regalen una flor&lt;br /&gt;Reírme mientras me hacen cosquillas&lt;br /&gt;Tu mirada&lt;br /&gt;Su cuerpo peludo y eléctrico&lt;br /&gt;Que me quieran&lt;br /&gt;Que me mimen&lt;br /&gt;Que me comprendan&lt;br /&gt;Viajar&lt;br /&gt;Llorar al final de una buena película&lt;br /&gt;Leer la nota que me dejaste al acostarte&lt;br /&gt;Ganar&lt;br /&gt;Recibir una llamada suya&lt;br /&gt;La risa al bromear&lt;br /&gt;Que me sorprendas con detalles&lt;br /&gt;Un rayo de sol cuando me despierto&lt;br /&gt;Descubrir el final de un libro&lt;br /&gt;Que no me duela nada&lt;br /&gt;Contar contigo&lt;br /&gt;Escribir…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-115158158498353075?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/115158158498353075/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=115158158498353075' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115158158498353075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115158158498353075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/06/veinte-cosas-que-me-hacen-feliz.html' title='Veinte cosas que me hacen feliz'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-115151338523961636</id><published>2006-06-28T09:44:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:02.541-08:00</updated><title type='text'>Transparente</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7748/1309/1600/lyon%20porto%20santos%20040.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7748/1309/200/lyon%20porto%20santos%20040.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Canto de cualquier manera. Vivo de cualquier manera. Dejando que los días ocupen mi vacío. En el río, la imagen de un cisne consuela mi alma, que ya no llora. Ya no tengo corazón. Dejé de ser extranjera porque me convertí en viajera sin equipaje. Las notas de aquel fado perduran en mis oídos. Donde hoy veo el Ródano, un día estuvo el Tajo. Una lágrima resbala por mi mejilla salpicada de canela, provocadora, amenazante. Sobre la colina verde emerge una iglesia, blanca, como el cisne, como recuerdo que un día fue tu sonrisa. Una vez más no supe quedarme. Te prometí que regresaría y tú dijiste que estarías a mi espera. ¿Fue más fuerte la distancia o más verdadero nuestro amor? Las rosas flotan sobre el agua, efímeras y tan bellas que me recuerdan a ti. Mi alma quiere llorarte. Mi corazón quiere volver a sentirse tuyo. Es tan fácil cumplir promesas en las que no creemos… y tan difícil recuperar el tiempo cuando sobran los errores. Sigo aferrándome a tu recuerdo, en esta ciudad extraña que parece no terminar nunca. Siempre he estado escapando, huyendo de la felicidad de un consuelo para volver a reencontrarme con la soledad de mis palabras… Me empeño una y otra vez en marcharme para probarme a mí misma que soy capaz de regresar. Hasta ahora no lo hecho nunca y sigo sin querer hacerlo. Talvez sea el momento de que me sigas, de que no me dejes marchar. De que te conviertas en mi compañero de destino y construyamos juntos un hogar donde no existe, una casa sin cimientos, una vida que sólo nos pertenezca a nosotros y de la que no podamos volver a huir. Te espero en mi alma de la que no consigo desprenderte por muchos kilómetros que ponga de por medio. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-115151338523961636?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/115151338523961636/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=115151338523961636' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115151338523961636'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115151338523961636'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/06/transparente.html' title='Transparente'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-115050397237376829</id><published>2006-06-16T17:19:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:02.464-08:00</updated><title type='text'>LA TRAICIÓN</title><content type='html'>&lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" width="100%" unselectable="on"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;Rita contempla cómo las olas rompen contra las rocas del paredón. Tiene frío y las lágrimas le corren por las mejillas, mezclándose con el sabor salado del viento que le azota el rostro. Le duele comprender que el amor no dura para siempre. Se levanta con rabia, se borra el llanto con la palma de la mano y emprende el camino de regreso. Piensa en Joao y su recuerdo el trae un coraje estúpido que le revuelve las tripas. Lo encontró con ella, con la otra, entre las bambalinas del teatro que hasta ese momento era suyo, de los dos. La sacaron de escena sin esperar a que cayese el telón y la traición le rasgaba el corazón incluso más que el propio desamor. Sus uñas rojas sobre la espalda desnuda. Susurros apagados pronunciados al oído. Miradas cómplices que la dejaron fuera. Los vio y Joao intentó seguirla hasta la calle, mientras su amante se vestía con parsimonia. Sonrío al ver a Rita, con aquella cara de satisfacción que sólo saben poner las mujeres rencorosas. La había visto por primera vez varias semanas antes, en una de las pruebas del casting. Apartó de su estómago la náusea infantil que le provocó conocerla. No quiso escucharse. No quiso entender. Ahora, mientras regresa a casa, sigue llorando, restregándose la cara con rabia, para borrarse las lágrimas que no quiere derramar por él. El conductor del autobús la mira a través del espejo retrovisor y quiere sonreírla. Es el tipo de hombre en el que ella podría haberse fijado si en sus ojos una cortina de agua no borrase sus pupilas negras. Cuando llega a su parada se baja, sin despedirse, sin levantar la mirada. Las uñas rojas clavadas en su espalda desnuda. Es su único pensamiento. Un coche está a punto de atropellarla cuando se lanza a la calzada sin mirar. Pita a su paso y profiere varios insultos que ella no escucha. Se quiere morir, desaparecer, dormir para siempre. O mejor, quiere matar, aniquilar, eliminar del planeta. No a Joao, al que todavía ama y perdona. Sino a ella y a sus uñas rojas, para que no puedan volver a tocar una espalda desnuda y prohibida nunca más.&lt;/span&gt;   &lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr hb_tag="1" unselectable="on"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-115050397237376829?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/115050397237376829/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=115050397237376829' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115050397237376829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115050397237376829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/06/la-traicin.html' title='LA TRAICIÓN'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-115050208294734442</id><published>2006-06-16T16:51:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:02.370-08:00</updated><title type='text'>Angra do Heroísmo</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7748/1309/1600/azores%20398.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7748/1309/400/azores%20398.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" unselectable="on" width="100%"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;Aterrizo sobre un manto de tierra verde intenso, variable, fresco. Bajo un cielo tan gris como plomizo piso por primera vez la capital isleña. De nombre Angra. Heroísmo de apellido. Nombre histórico para la tierra que vio piratas, reyes, conquistadores y marineros. Hoy, sus casas alineadas en calles perpendiculares orientadas hacia la bahía recuerdan la brillantez de los tiempos de la plata. A lo lejos, una manada de vacas manchadas de blanco rumia la hierba que sigue siendo tan verde como el recuerdo de tus ojos. El olor dulzón a la leche recién ordeñada se mezcla con la ligereza del aroma desprendido por las camelias. Ésta es una isla de sensaciones, de efectos sensoriales que se cuelan por cada uno de mis sentidos produciéndome una paz interior que necesitaba. Me pediste que me quedase contigo, una noche más, para saborear el calor de mi piel enroscada en tus brazos desnudos. Yo quise hacerlo, no una, sino todas las demás, el resto de mi vida. Por eso guardé silencio. Para no mentir. Para no decir la verdad. Por eso cerré los ojos. Bastaba que me mirases para comprender que no podía quedarme contigo. Pero tus ojos verdes, como las colinas que me rodean, prefirieron esquivarme. ¿Mentías cuando me dijiste que me amabas? ¿Mentí yo cuando te dije que volvería?&lt;br /&gt;El agua lo abarca todo, a cada lado, a donde mires, como tú abarcas cada uno de mis recuerdos. Echo de menos el susurro de tu mirada, la profundidad de tu sonrisa, la altiveza de tus ojos, tan sumamente verdes como estos prados en los que me pierdo. Una vaca muge y es suficiente para devolverme a la realidad. Un mensaje en mi móvil me indica que sigo vivo, que no es el paraíso lo que me rodea. Quiero borrarlo porque sé que es tuyo, pero la curiosidad siempre es más fuerte que la cordura. Lo saco del bolsillo del pantalón. Mis dedos sobre las teclas me devuelven a ti; las letras en la pantalla gris entonan tu voz, apagada y discreta, en mis pensamientos. – No pienses que te has marchado… Tu entereza me conmueve y tu inteligencia me asusta. Entonces entiendo todo; esta paz interior, este sosiego de alma. No puedo marcharme de ti porque tú ya lo ocupas todo. Estás en el verde, en las camelias, en la inmensidad del océano… Quiero responder que te amo, que no importa que no vuelva porque siempre estaré contigo, pero no me salen las letras…&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr unselectable="on" hb_tag="1"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;blockquote id="75e1ee0d"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-115050208294734442?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/115050208294734442/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=115050208294734442' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115050208294734442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115050208294734442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/06/angra-do-herosmo_16.html' title='Angra do Heroísmo'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-115005051306089940</id><published>2006-06-11T11:08:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:02.213-08:00</updated><title type='text'>El verde del océano</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7748/1309/1600/azores%20205.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7748/1309/200/azores%20205.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Diferentes tonalidades de verde se cuelan por mi ventana. Las palmeras se intercalan en el paisaje con muchas otras especies de árboles que no llego a distinguir. Algunas florecillas de colores aparecen aquí y allí, junto a un lago plagado de nenúfares. Sólo se oye el trinar de los pájaros. Al fondo, una casita pintada de azul es la única muestra de la mano del hombre. Aún así, camuflada como está entre la maleza, parece pertenecer a la naturaleza. Una señora se asoma a la ventana y yo la contemplo en silencio, también desde la ventana de mi habitación de hotel. Está sola, como yo, y en la mano sostiene una taza de porcelana blanca. Se la lleva a los labios con discreción y bebe. Saborea, cierra los ojos. Después, corre las cortinas y desaparece. Y yo la sigo observando, evocando el sabor que imagino café. Templado, excesivamente dulce, cargado. El cielo, sobre los árboles, se presenta plomizo. Las nubes negras se intercalan con otras grisáceas y todas juntas componen una capa uniforme que amenaza lluvia. Una ráfaga húmeda se cuela por la habitación, posándose en mi pelo y erizándome la piel. En medio del Atlántico sigo pensando en ti. La última vez que me llamaste me preguntaste si todavía te amaba. Yo no supe responderte. Ahora tampoco lo sé. Pero cuando contemplo los árboles, verdes claros, verdes oscuros, bajo este cielo estremecedor, sé que me gustaría que estuvieras aquí. ¿Significa eso que te quiero? Por ahora es lo único que te puedo ofrecer...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-115005051306089940?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/115005051306089940/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=115005051306089940' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115005051306089940'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/115005051306089940'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/06/el-verde-del-ocano.html' title='El verde del océano'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-114916786037171105</id><published>2006-06-01T06:17:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:02.130-08:00</updated><title type='text'>La mujer de Babelia</title><content type='html'>-Busca en Babelia y encontrarás el amor verdadero.&lt;br /&gt;Me lo dijo una gitana a la que tuve que dar las tres monedas de cincuenta escudos que llevaba en el bolsillo, a regañadientes, sin creérme ni una de las palabras que pronunció sujetando mi mano entre las suyas, renegridas y callosas.&lt;br /&gt;-La derecha no dice la verdad, la izquierda, por el contrario, nunca miente.&lt;br /&gt;Recorrió con la yema de su dedo índice las líneas dibujadas en la palma de mi mano.&lt;br /&gt;-Ésta es la de la vida, ésta la del amor... Habrá momentos difíciles pero acabarás siendo feliz.&lt;br /&gt;-¿Cómo acabaré? Le inquirí bruscamente, preguntándome si acaso la gitana pensaba que entonces no lo era. Intenté escabullirme de sus manos, pero ella sujetó la mía con más fuerza, impidiéndome la escapada.&lt;br /&gt;-Los colores que mezclamos en la paleta tendrán siempre un resultado diferente en el cuadro.&lt;br /&gt;No entendí la analogía por lo que fruncí el cejo. Ella continuó.&lt;br /&gt;-La carretera está tan llena de imprevistos que es dificil no pinchar, perder el equipaje o dejar pasajeros por el camino.&lt;br /&gt;Mientras lo decía echó una ojeada a Ana, que permanecía callada junto a mi lado. Por el rabillo del ojo le dedicó una mirada de indiferencia. Ella le respondió sin decir nada, elevando ligeramente su nariz respingona, en lo que me pareció una sutil pero contundente amenaza. La gitana ni se inmutó.&lt;br /&gt;-Chico, ¿no ves aquí todas estas bifurcaciones? Son los cambios que te esperan a lo largo de tu vida. ¿Ves aquí esta separación? (lo cierto es que no veía nada pero asentí sin pensarlo) Esto es el amor, una ruptura brusca, innecesaria e injusta.&lt;br /&gt;Entonces fui yo quien miró de soslayo a Ana, de cuya frente resbalaba un hilito de sudor.&lt;br /&gt;-Pero después de todo serás feliz. Los ángeles de la guarda siempre acaban apareciendo. Lo dijo, frunció el ceño, recogió mis monedas y ni siquiera se dio el trabajo de preguntarle a ana si ella también quería que le leyese la mano, a quien aquella falta de interés le pareció toda una ofensa.&lt;br /&gt;-Gitana estúpida. Lo dijo lo suficientemente alto para que sus palabras llegasen a los oidos de la adivina, que siguió alejándose de nuestro lado.&lt;br /&gt;-No le hagas caso, babe, ¿acaso te vas a creer lo que me ha dicho?Pero si esto no son más que tonterías... Le acaricié la nuca, por debajo de lso rizos morenos que le caían por la espalda, intentando apaciguarla. Además, ¿por qué querías que me leyese el futuro?&lt;br /&gt;-Para que supieras que siempre estaré a tu lado, susurró, pero al parecer me ha salido el tiro por la culata...&lt;br /&gt;Bajó la mirada, enojada, y a mí me pareció una forma tan enternecedora de enfadarse que le levanté la barbilla con suavidad y la besé en la boca, saboreando su saliva. Después nos miramos y yo le prometí que nadie se interpodría nunca entre nuestros caminos.&lt;br /&gt;-¿Ni siquiera esa maravillosa mujer de Babelia? Me preguntó ella con voz mimosa, sonriendo.&lt;br /&gt;-Ni siquiera, respondí yo tan seguro de que sería cierto. Ahora me estremezco con sólo recordarlo.&lt;br /&gt;--&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gitana tenía razón y aquella mujer de Babelia soy yo. Durante tiempo estuviste buscándome , sin saberlo, sin proponértelo. La amabas a ella, vivías para ella, y yo ni siquiera existía en tu vida. Pero mucho antes de eso estaba yo en tu destino, camuflada entre las líneas de tu mano, la izquierda que es la que nunca miente. Tampoco lo hizo la gitana. Por tres monedas de cincuenta céntimos te dijo que me conocerías, que acabarías por ser feliz.&lt;br /&gt;-¿Y lo eres ahora? Tu aire sereno mientras duermes me confirma que sí. Yo mientras rememoro aquella historia que me contaste tantas veces. Te habrías casado con ella y ella habría sido la madre de tus hijos, la dueña de tu perro. ¿Habrías sido feliz?&lt;br /&gt;La brecha insalvable de la línea de tu mano lo impidió. Y fue ella la que determinó el fin, una tarde de febrero, con lluvia, como en tu alma. Entonces recordaste las palabras de la gitana y sé que quisiste trazar con bolígrafo la parte que faltaba en la línea de tu mano. Reconducir el rumbo de tu vida para que no te alejase de ella. Pero los hechos estaban marcados. ¿Acaso sabía ella que nunca sería la mujer de Babelia? ¿Que sería yo quien te haría feliz?&lt;br /&gt;En realidad yo no soy más que el fruto de tu mano, de la línea entrecortada de tu corazón, de las palabras agrias de la gitana y de las tres monedas de cincuenta escudos que le diste con desgana, sin creer en lo que te decía. También soy fruto de la mirada altiva de tu exnovia, de su nariz respingona apuntando hacia arriba. Del fracaso. De la lucha por resistir al desamor. Del naufragio del que sobreviviste sobre mi tabla de salvación... Y de la mía, porque entonces también intentaba mantenerme a flote. También ahogada, también hundida, también con bifurcaciones en mi mano izquierda, la que no miente. La diferencia es que a mí no me lo dijo la gitana, a mí me lo dijiste tú.&lt;br /&gt;- Sálvame en tu sonrisa, deja que tus ojos me guíen a buen puerto.&lt;br /&gt;Subiste a mi barco o yo me subí al tuyo, remando juntos en la misma dirección, alejando los fantasmas del océano. Hay noches en que no duermo y otras en que sueño demasiado. En todas estás tú, porque te miro mientras descansas o porque te sueño mientras no descanso yo. Porque te quiero mientras respiro y porque respiro mientras te quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si ya sabes que era yo la mujer de Babelia, con quien aprendiste a decir las cosas sin tener que pronunciarlas. No sé si ya sabes que soy yo tu ángel de la guarda, el que llega siempre a las personas buenas que merecen ser felices. No sé si sabes que yo soy el regalo que te dio aquella gitana de manos ennegrecidas y arrugadas a cambio tan sólo de tres monedas de cincuenta escudos que tú le diste a regañadientes, sin acabarte de creer lo que te decía, y acompañado de una nariz respingona, una mirada altiva y unos rizos morenos cayendo por una espalda a quien yo debo estar agradecida por romperte la línea del amor y dejar que yo apareciera para curarte el corazón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-114916786037171105?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/114916786037171105/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=114916786037171105' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/114916786037171105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/114916786037171105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/06/la-mujer-de-babelia.html' title='La mujer de Babelia'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-114842499712641357</id><published>2006-05-23T15:39:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:02.041-08:00</updated><title type='text'>La tarde que te perdí...</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7748/1309/1600/DSCN09600001.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7748/1309/200/DSCN09600001.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando sentí que las lágrimas se me agolpaban en las cuencas de los ojos, me giré hacia la estantería e intenté disimular observando los libros. Las letras de los títulos se me desfiguraban, mezclándose unas con las otras, desapareciendo en el mar en el que amenazaban con transformarse mis retinas. Apreté los puños contra las piernas y soplé. Ana, que había permanecido todo aquel tiempo detrás de mi espalda, debió intuir cómo me sentía.&lt;br /&gt;- Llévate los que quieras.&lt;br /&gt;Su voz sonó serena, discreta, sin rencores. Asentí. No sé si ella lo vio.&lt;br /&gt;- Estaré en el parque. Tómate el tiempo que necesites.&lt;br /&gt;Después salió y la puerta se cerró con ella. Entonces, finalmente, lloré. Como lo hacen los hombres cuando no ganan.&lt;br /&gt;- Es mejor que te vayas.&lt;br /&gt;Me lo dijo mientras cenábamos. Entre la carne asada y el yogur de coco. Bebí un sorbo del vaso de vino y la observé. No quedaba nada de ella en su mirada. Busqué la sonrisa tenue que se dibujaba en sus labios tras hacer el amor. Las arruguitas simpáticas que se le formaban en la frente al regañarme. Incluso el lunar de su mejilla parecía haberse apagado.&lt;br /&gt;- Lo he pensado mucho, no creas que es fácil…&lt;br /&gt;No le dejé seguir. Me levanté bruscamente, tirando la servilleta al suelo. No quería seguir escuchando. Me negaba a aceptar el fin. El corazón se me aceleró y sentí el palpitar apresurado de mis sienes.&lt;br /&gt;- Pero, ¿por qué? Supongo que fui yo el que habló, aunque la voz me sonó a ultratumba, en nada parecida a la que habitualmente salía de mí. Fue entonces ella la que se levantó.&lt;br /&gt;- No lo hagas más difícil, no nos hagamos más daño.&lt;br /&gt;Con su mano rozó mi hombro y el tacto de su piel me hirió aún más que sus palabras. Quise gritarle que la amaba, que estaba dispuesto a cambiar, que haría lo que ella me pidiese con tal de que no me echara de su vida. Mis ojos debieron de decir todo aquello por mí.&lt;br /&gt;- Es mejor así. Duerme aquí esta noche. Mañana podrás buscarte un hotel.&lt;br /&gt;Cinco años, tres semanas, catorce horas y veinte minutos. Le bastó un segundo para deshacerse de mí. En ese instante la odié y la amé más aún por odiarla. Y la odié todavía más por quererla cuando no debía. Sentí nauseas, un profundo dolor de cabeza y en el pecho una angustia tan aguda y nítida que daban ganas de regocijarse en ella.&lt;br /&gt;Pasé la noche en el sofá y no conseguí pegar ojo sabiendo que a pocos metros de distancia dormía Ana. Se había convertido en una extraña. Quise llorar más pero las lágrimas no salen cuando las buscamos. Quise meterme en la cama de la que me habían echado pero me faltó el coraje. ¿Acaso es cobarde quien acepta la derrota?&lt;br /&gt;El grifo de la ducha se abrió a las 7.45 de la mañana y yo la imaginé mojada y desnuda bajo el agua templada. Recorrí su cuerpo con mi memoria, deteniéndome en las partes en las que habría posado mis besos. Y la odié aún más por ser tan sumamente perfecta. No resistiría no volver a tenerla entre mis brazos. Por eso lloré cuando se fue. Porque cuesta más el rechazo que la pérdida. Porque es más peligrosa la soledad que el desamor. Porque es doloroso reconocer que no supiste cuidarla cuando ella decidió valerse sola…&lt;br /&gt;Cuando las lágrimas se me secaron los títulos de los libros se enmendaron en mis retinas. Lleva los que quieras, me había dicho ella minutos antes. ¿No resultaba aquella frase una crueldad mayor que el abandono mismo? Aquellas eran mis historias, mis tesoros, mis tablas de salvación en los naufragios de domingo. Los que yo quería eran todos, ni uno más ni uno menos de aquellos libros. Y los quería precisamente allí, en aquella estantería barata que habíamos montado juntos hacía ya más de una eternidad… Paul Auster, Saramago, García Márquez, Tolkien… ¿Cómo saber a quién llevarme conmigo? En la segunda balda, entre Terra Sonámbula, de Mia Couto, y La Carta Esférica, de Arturo Pérez Reverte, encontré El Libro de Las Respuestas, de una tal autora americana llamada Carol Bolt. Había sido Ana la que se empeñó en comprarlo y yo jamás lo había ojeado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sujete el libro cerrado en su mano … concéntrese durante 10 ó 15 segundos en la pregunta… cuando sienta que llegó el momento abra el libro y allí estará la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerré los ojos. Sujeté el libro en mi mano. Me concentré y pronuncié la pregunta en alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Es el momento de marcharme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el centro de la página, escrito con baton encarnado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estoy en el parque esperando…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-114842499712641357?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/114842499712641357/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=114842499712641357' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/114842499712641357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/114842499712641357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/05/la-tarde-que-te-perd.html' title='La tarde que te perdí...'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-114834088522654500</id><published>2006-05-22T16:27:00.000-07:00</published><updated>2006-11-12T10:49:01.947-08:00</updated><title type='text'>Pirata do Mar</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7748/1309/1600/DSCN1102.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7748/1309/320/DSCN1102.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Donde hace miles de años vivieron los dinosaurios hoy no queda más que varias hendiduras en la roca firme, formas cóncavas y dispersas que con mucha imaginación podemos llegar a intuir como pisadas de seres grandes y prehistóricos. Si no fuera por las películas de Hollywood nos costaría entender que donde ahora nos caben los dos pies y sobra sitio por los lados, entonces un dinosaurio posó una de sus patas traseras, la derecha. A unos cincuenta centímetros a la izquierda se conserva otro agujero, el correspondiente a la otra de sus patas. Y por detrás, a unos tres metros de distancia, una hendidura alargada y profunda nos informa de que el animal debió de tener una pesada cola. A su alrededor no se encuentra nada más, lo que hace suponer a los científicos que aquella especie en concreto no posaba sus patas delanteras al sentarse. Allí estuvimos este sábado, intentando imaginar una playa de suelo arenoso y maleable donde se levantaba una pared de roca tan empinada y abrupta que con sólo mirarla hacía tremer el cuerpo de vértigo.&lt;br /&gt;En ese mismo lugar, donde los movimientos tectónicos hicieron con que el valle diera paso al precipicio escarpado, cuenta la leyenda que la Virgen María trepó por las rocas subida en un asno. Nadie se asustó, nadie se preguntó de dónde venía la santa ni los motivos de su llegada. En vez de todo eso, los habitantes de la zona erigieron un templo dedicado a su señora en el lugar que hoy se conoce como Cabo Espichel.&lt;br /&gt;Hay muchas leyendas, mitos, misterios y cuentos que los sesimbrenses van contando de generación en generación. Dicen que hubo piratas que arrasaban los barcos y escondían sus tesoros entre las grutas formadas por las rocas. Yo conocí al último de ellos. Al principio pensé que no era más que un viejo marinero, arrugado y triste, hasta que observé la calavera que ondeaba en el mástil diminuto de su pequeña embarcación.&lt;br /&gt;- Menina de Terra. Susurró.&lt;br /&gt;Me sonrió y sus labios dejaron al descubierto tres dientes blancos que relucieron con los rayos del sol. Lo encontré en una de las grutas que las olas han forjado junto al mar tras años de paciente golpear sobre las rocas. La humedad se había posado en él hasta formar parte de su piel, que parecía escurridiza y pegajosa como la de un pez. Sobre su frente, morena, curtida por el viento, un pelo grisáceo y brillante se confundía con el color de las escamas. A simple vista, todo él parecía vivir en una perfecta simbiosis con el océano.&lt;br /&gt;- Menina de Terra. Repitió.&lt;br /&gt;A mí me dio la risa. Y él me imitó. El sonido de nuestras carcajadas retumbó bajo las estalactitas de piedra. Por instantes pensé que no estábamos solos.&lt;br /&gt;- Eu sou um pirata do mar. O último!&lt;br /&gt;Al decirlo levantó su mano y comprobé que su dedo índice había sido sustituido por un pequeño garfio.&lt;br /&gt;- Talvez lo sea de verdad, pensé.&lt;br /&gt;Como si leyese mis pensamientos él continuou:&lt;br /&gt;- Abordei barcos, conquistei tesouros, ganhei fortunas, corri aventuras, amei mulheres, matei homens… Vivi a vida! Fui um pirata de verdade!&lt;br /&gt;Un destello se dibujó en sus ojos, azules, nítidos, cristalinos y aguados. Me pareció que una sirena se perdía en ellos.&lt;br /&gt;- Agora estou quase morto, abandonado, só… Sus labios ya no sonreían y de su boca sus dientes se habían borrado. - Menina de Terra, tu acreditas em mim?&lt;br /&gt;¿Acreditar? ¿En un pirata de carne y hueso, sin pata de palo, sin ron en sus venas, sin parche en el ojos, apenas con un pequeño garfio, tan diminuto y ridículo que ni siquiera cubría toda su mano?&lt;br /&gt;- Menina da Terra, já nem tu acreditas em mim?&lt;br /&gt;La noche se dibujó en su mirada y los ojos se le volvieron tan oscuros como el mar en la tormenta. Sentí un escalofrío mojado recorriendo mi espalda.&lt;br /&gt;- Acredito… tu és um pirata… O último pirata do mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, esto es una Assembleia, una flor que sólo crece aquí, en ninguna otra parte del mundo.&lt;br /&gt;Fue el monitor quien habló. Yo me agaché para verla. Era blanca y pequeña y olía a primavera. Al levantarme vi el mar a lo lejos y entre las olas, en el mástil diminuto de una pequeña barca, me pareció ver que ondeaba una bandera negra con una calavera en medio. Sonreí.&lt;br /&gt;- ¿Estás bien?&lt;br /&gt;- Sí, sí. Es la flor, que es muy bonita…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-114834088522654500?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/114834088522654500/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=114834088522654500' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/114834088522654500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/114834088522654500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/05/pirata-do-mar.html' title='Pirata do Mar'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-114362988988540182</id><published>2006-03-29T02:35:00.000-08:00</published><updated>2006-11-12T10:49:01.855-08:00</updated><title type='text'>Entre el violeta, el verde y el vermelho</title><content type='html'>Pensaba que sólo se podía sufrir por un equipo en la vida y que los demás, aunque provocasen simpatías, no llegarían a conquistarme el corazón. Me equivocaba y fui muy consciente de ello anoche, mientras el ensordecedor grito de sesenta mil águilas parecía perfurarme los oídos. Permítanme que me remonte en el tiempo. Cuando tenía unos trece años le pedí a mi padre si me podía llevar con él al fútbol. Entonces vivía en Valladolid y el equipo de mi ciudad jugaba (todavía lo hace) en el estadio José Zorrilla, el nuevo, aunque yo no he conocido otro. Mi padre, que al ser yo hija única había perdido la esperanza de que siguiese su afición, me miró a los ojos y un brillo especial se reflejó en los suyos. Aquélla fue la primera de muchas veces que nos pusimos la bufanda blanquivioleta y que celebramos juntos las victorias. Unos años después me marché a Madrid, donde viví las tres copas de europa casi consecutivas junto con mi madridista amiga Noelia. Me divertí, canté los goles, salí a celebrarlo... pero nunca sentí mías las victorias merengues, por lo que me dije a mí misma que en la vida sólo pueden amarse y sufrirse unos únicos colores. Y con esa idea llegué a Lisboa, donde se me planteaba la opción de elegir entre el Sporting y el Benfica. Y como las cosas del fútbol nacen siempre del corazón, sin atender a razones, yo me decanté por los "leones" en vez de hacerlo por las "águilas" (mi alma sufridora debió intuir que no perdería su condición al tomar la decisión). Casualmente o por la fuerza del destino, mi media naranja, a la que conocí algunos meses después, no es del color de esa fruta, sino completamente verde por dentro y por fuera. Con él recuperé mi afición por asistir al fútbol, sin saber que aquella simpatía inicial por su club acabaría llevándome a la desilusión total cuando el año pasado el Sporting perdió la Final de la UEFA en su propio estadio. El minuto fatídico en el que todo sucedió (demasiado rápido) sentí unas enormes ganas de llorar y me vi, de repente, regresando a mi adolescencia, cuando entonces vestida de morado vi al Valladolid caer eliminado en una de las primeras fase de la misma competición (en el estadio de las pulmonías pocas veces o ninguna habíamos llegado tan lejos). Aquella noche de desolación sportinguista yo también me sentí desolada, y comprendí que, en algún momento dado de mi existencia, mi corazón había dejado de ser únicamente blanquivioleta para dejarle un pedacito al verde.&lt;br /&gt;Lo que no me imaginaba es que en la mezcla de colores aún hubiese un hueco para el "vermelho". Ayer, cuando el Barcelona vino a jugar a Lisboa frente al Benfica, no tenía claro a quién apoyaría. Quería disfrutar con el buen juego del Barça (la magia de Ronaldinho, Eto ó y compañía), pero mi sentimiento portugués, que ya no consigo disimular ni aunque lo intente, me acercaba a los lisboetas. Antes de comenzar el partido, el águila (símbolo de los benfiquistas) bajó hasta el escudo del equipo colocado sobre el terreno de juego ejecutando un vuelo limpio y majestuoso que fue más impresionante al estar acompañado por la voz desgarrada de los más de sesenta mil seguidores que allí se encontraban. Tengo que reconocer que fue un momento emocionante, tal vez el detonante de mis simpatías porque, según fueron pasando los minutos, más nerviosa me sentía cuando el peligro se acercaba a la portería local. Al final del partido, respiré aliviada porque el Benfica consiguió resistir y no encajar ningún gol.&lt;br /&gt;?Será que soy demasiado influenciable o que al final se puede querer y sufrir por varios equipos con la misma intensidad? Hay quien diga que consigue amar así a varias personas, así que yo pienso que lo mío no debe ser tan grave, ?no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensándolo mejor... igual que las personas bilingües siempre se expresan mejor (por muy leve que sea) en una lengua que en otra, sigo pensando que el violeta siempre resaltará más en el arcoiris en el que parece haberse transformado mi alma deportiva. Y eso es bueno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-114362988988540182?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/114362988988540182/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=114362988988540182' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/114362988988540182'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/114362988988540182'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/03/entre-el-violeta-el-verde-y-el.html' title='Entre el violeta, el verde y el vermelho'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-114233999158292941</id><published>2006-03-14T04:39:00.000-08:00</published><updated>2006-11-12T10:49:01.695-08:00</updated><title type='text'>Sombras</title><content type='html'>Lo amé, lo cuidé, me entregué a él... y un día, cuando menos esperaba, se evaporó, se esfumó, desapareció... y reapareció en cartas de ultratumba, que nunca se atrevió a enviar, que cuentan sus secretos, anhelos y esperanzas... y yo no estoy en ellos. ?Qué es más terrible, perder a alguien o descubrir que nunca llegó a ser mío? Sombras, nada más. Eso es lo que queda después de la desilusión, las cenizas, el polvo de una casa vacía, sin vida. Fue breve tu presencia en mi estío, tus ojos azules se helaron, tu luz se disipó. Y a mí me tocó seguir viviendo, sin el horizonte de tu mirada. Perdida en mi soledad. No me queda nada porque te llevaste incluso mis recuerdos. Este drama no acaba nunca pero tú acabaste conmigo, con mi vida. Te odio, te lloro, te sigo amando. Y ya no hay nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-114233999158292941?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/114233999158292941/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=114233999158292941' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/114233999158292941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/114233999158292941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/03/sombras.html' title='Sombras'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23459971.post-114233877725377324</id><published>2006-03-14T04:14:00.000-08:00</published><updated>2006-11-12T10:49:01.608-08:00</updated><title type='text'>Cuáles son vuestras manías?</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Foi assim que, aos tropeções, aqui chegou a seguinte proposta:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;"Cada bloguista participante tem de enumerar cinco manias suas, hábitos muito pessoais que o diferenciem do comum dos mortais. E, além de dar ao público conhecimento dessas particularidades, tem de escolher cinco outros bloguistas para entrarem, igualmente, no jogo, não se esquecendo de deixar nos respectivos blogs aviso do 'recrutamento'. Ademais, cada participante deve reproduzir este 'regulamento' no seu blog."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Mis cinco manías para confesar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo evitarlo, me encantan los retos, ¿será esa la primera de mis manías? Los que me conocen bien dicen que para mí todo es un reto. Calcular mentalmente a lo que tocamos antes de que los demás saquen la calculadora de su bolsillo; convertir los juegos en competiciones vencidas; recibir el mejor halago; obtener la nota máxima; elaborar el plato más sabroso; encontrar la respuesta a las preguntas antes de concluir el signo de interrogación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría decir que soy maniática hasta cuando duermo. ¿Sabíais que mi despertador suena de media en media hora dos horas antes de la hora a la que me tengo que levantar? Os lo explico con un ejemplo. Si tengo que salir de la cama a las 7 de la mañana, entonces mi despertador suena a las 5, a las 5.30, a las 6, a las 6.30 y a las 7. Para mí no es más que una forma como otra cualquiera de sentir que tengo el tiempo controlado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, siempre me levanto con el pie derecho, por lo que pueda suceder a lo largo del día. Si en un momento dado me equivoco y coloco en el suelo el pie izquierdo en primer lugar, entonces vuelvo a tumbarme para que sea el derecho el primero a sentir el contacto con la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo recordar la ropa que llevaba vestida la tarde en que en mi colegio de Valladolid nos dejaron a los niños de 6º de EGB entrar en la verbena de los mayores, tenía entonces 12 años y ahora 26. A mí me gustaba un niño llamado Francisco y estaba convencida de que mi conjunto de terciopelo marrón de chaqueta y bermudas era la mejor forma de conquistarlo. Bailamos una balada con los brazos tan estirados que cabía una tercera persona entre nosotros. También recuerdo que llevaba vaqueros y jersey blanco el 6 de marzo de hace 10 años, y chándal y zapatillas de deporte el miércoles de invierno en que nos despedimos en la estación de autobuses de Madrid, hace ya poco más de cinco años… &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Me encantan las sorpresas pero siempre lo tengo todo planeado. Por eso es muy difícil sorprenderme. No se me escapan los detalles, ni por más ínfimo que sea. Noto cuando las cosas están fuera de su sitio, no porque sea una maniática del orden, sino porque mi cerebro funciona como un álbum fotográfico. Por eso sé dónde están las llaves de alguien que todavía no se ha dado cuenta de que las ha perdido, y sé lo que haré los próximos cinco fines de semana sin necesidad de apuntarlo en la agenda. Los que me conocen dicen que es prácticamente imposible sorprenderme. Sin embargo, no es tan difícil como parece. De hecho, quien me lanzó este reto consiguió hacerlo una vez. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Y ahora me toca retar:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Reto a...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Vasco, para que vuelva a escribir&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Rita, porque es una viciada de los blogs&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Catarina, porque seguro que me hace reir&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Patricia, porque es mi prima guapa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Inês, para que me cante sus manías&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23459971-114233877725377324?l=eldiariodemariaiberia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/feeds/114233877725377324/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23459971&amp;postID=114233877725377324' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/114233877725377324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23459971/posts/default/114233877725377324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodemariaiberia.blogspot.com/2006/03/cules-son-vuestras-manas.html' title='Cuáles son vuestras manías?'/><author><name>Parque das Cegonhas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
